El 7 de diciembre de 2024 Notre-Dame de París reabrió sus puertas más de cinco años después del incendio. Cuánto costó la restauración, quién la pagó y qué enseña sobre el mecenazgo cultural.

La noche del sábado 7 de diciembre de 2024, Notre-Dame de París volvió a abrir sus puertas más de cinco años después del incendio del 15 de abril de 2019. El arzobispo de París, Laurent Ulrich, llamó tres veces a las puertas cerradas con la base de su báculo, tallado con vigas quemadas en el incendio, y el coro respondió cada vez antes de que se abrieran. El órgano, silencioso durante casi cinco años, volvió a sonar, y la campana Emmanuel, de 13 toneladas, dio la señal de inicio.
Asistieron unos 1.500 invitados, entre ellos alrededor de 40 jefes de Estado y de Gobierno: el presidente francés, Emmanuel Macron; el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump; la primera dama, Jill Biden, en representación del presidente Joe Biden; el príncipe Guillermo; el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y los mandatarios de Italia, Alemania y Brasil, entre otros. Macron agradeció «a todos los que salvaron, ayudaron y reconstruyeron» la catedral y destacó el trabajo de más de 2.000 personas durante cinco años. El domingo 8 se celebró la primera misa, con la consagración del altar mayor.
Cuánto costó y quién lo pagó
La restauración costó unos 700 millones de euros, según Al Jazeera. Las donaciones recaudadas sumaron 846 millones de euros, procedentes de unos 340.000 donantes de 150 países, según los datos que recogió la agencia Adnkronos; alrededor del 98 % de las promesas se había cumplido o se había convertido en compromiso vinculante. La mayor parte vino de Francia: unos 60 millones procedían de donantes extranjeros, más de la mitad de ellos estadounidenses.
Entre los grandes donantes figuraron las familias Arnault (LVMH), Bettencourt Meyers (L’Oréal) y Pinault, y empresas como Total, Axa, Sanofi, Bouygues o Société Générale, según la información que recogió Finestre sull’Arte; junto a ellos hubo miles de aportaciones de particulares. En la obra participaron casi 2.000 personas y unas 250 empresas y laboratorios, y la catedral estuvo cerrada 2.063 días, es decir, cinco años, siete meses y 22 días.
El mecenazgo cultural
Notre-Dame es el ejemplo más visible de cuánto puede aportar la financiación privada al patrimonio cultural. En España, la Ley 49/2002, modificada por el Real Decreto-ley 6/2023, regula los incentivos fiscales a las donaciones a las entidades acogidas a ella. Desde el 1 de enero de 2024, una persona física deduce de su cuota del IRPF el 80 % de los primeros 250 euros donados y el 40 % del resto; el porcentaje sube al 45 % para los donantes recurrentes de una misma entidad.
Para las sociedades, la deducción es del 40 % de la cuota íntegra del Impuesto sobre Sociedades (50 % para donantes recurrentes), con un límite del 15 % de la base imponible; lo que supere ese límite puede aplicarse durante un máximo de diez años consecutivos. Estos son los datos de la Agencia Tributaria. Los incentivos dependen del tipo de entidad y de donación, y no todas las entidades culturales están acogidas a ellos.
Después de la reapertura
Tras la reapertura, las autoridades de la catedral esperan entre 14 y 15 millones de visitantes, frente a los 12 millones de 2017. El Gobierno francés había planteado cobrar entrada a los turistas, y la Iglesia católica defendió mantener el acceso gratuito, que por ahora se mantiene.
Quien piense en el mecenazgo puede comprobar tres cosas antes de donar: que la entidad esté acogida a la Ley 49/2002, el importe y la recurrencia, que son los que fijan el porcentaje de deducción, y el límite máximo que se puede deducir en cada ejercicio. Para su caso concreto, consulte con su asesor.
Notre-Dame volvió a abrir gracias a miles de donantes; con buenas reglas fiscales, el mecenazgo puede sostener lo que nadie quiere perder.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


