El G7 pacta un impuesto mínimo del 15 %

Claves
  • El 5 de junio, los ministros de Finanzas del G7 acordaron respaldar un impuesto mínimo global de al menos el 15 % sobre los beneficios de las grandes multinacionales.
  • Era el primer gran acuerdo político en este terreno, aunque faltaban las normas concretas y la adhesión de más países.
  • El acuerdo marcaba una tendencia: más intercambio de información y menos margen para estructuras fiscales agresivas.

El 5 de junio de 2021, los ministros de Finanzas del G7 acordaron respaldar un impuesto mínimo global de al menos el 15 % sobre los beneficios de las grandes multinacionales. Era el primer gran acuerdo político en este terreno, y llegaba pocas semanas después de que Estados Unidos defendiera la idea de un suelo común para el impuesto de sociedades. Todavía faltaban las normas concretas y la adhesión de más países, pero el rumbo quedaba marcado. Los acuerdos de este tipo se construyen por etapas, y cada una reduce las dudas sobre la dirección final.

Para quien no trabaje en fiscalidad, el titular puede parecer lejano. Sin embargo, el acuerdo afecta a una cuestión muy práctica: dónde y cuánto pagan impuestos las grandes compañías que operan en muchos países a la vez, y por tanto cuánto ingresa cada Estado. Un cambio de reglas en este ámbito puede modificar la forma en que se organizan los grupos empresariales y, con el tiempo, el modo en que los gobiernos financian sus servicios. Si las grandes compañías tributan de forma más homogénea, los Estados pueden recaudar con mayor previsibilidad.

Qué es un impuesto mínimo

Un impuesto mínimo global fija un suelo de tributación, de al menos el 15 %, para los beneficios de las grandes multinacionales. La idea es que, con independencia del país donde una compañía declare sus beneficios, soporte como mínimo ese nivel de tributación. De ese modo se reduce el atractivo de trasladar ganancias a lugares con impuestos muy bajos.

Quedaba pendiente lo más laborioso, que era redactar las normas concretas y sumar a otros países hasta que el acuerdo dejara de ser solo del G7. Un compromiso político no es todavía una ley, pero marca el camino. Pasar del acuerdo a la aplicación exige que cada país adapte su legislación y que se definan los detalles técnicos, y eso suele llevar tiempo y negociación. Mientras tanto, las empresas afectadas deben planificar sin tener todavía el texto definitivo.

Una tendencia más amplia

El acuerdo apuntaba a los grandes grupos, pero marcaba una tendencia: más intercambio de información y menos margen para estructuras fiscales agresivas. Las administraciones tributarias cooperan cada vez más, y las estructuras diseñadas solo para trasladar beneficios tienen menos recorrido. Es una tendencia que conviene tener presente al diseñar cualquier organización internacional.

Para las empresas medianas y las familias empresarias, el efecto es indirecto pero real: el listón de lo que se considera una estructura razonable sube, y las autoridades miran con más atención las sociedades sin una justificación económica clara. La transparencia fiscal avanza en todas las direcciones, y conviene que la propia organización esté preparada para explicarse con claridad.

Qué conviene revisar

Era una buena razón para revisar estructuras internacionales. Aunque una empresa no sea una gran multinacional, le conviene que su estructura responda a razones económicas reales y esté debidamente documentada. Revisarla con asesores fiscales, con calma y antes de que las normas sean obligatorias, permite corregir lo necesario sin urgencias. La prisa suele traducirse en decisiones peor meditadas y en costes innecesarios.

Una revisión útil empieza por preguntarse para qué existe cada sociedad, qué actividad real desarrolla y qué documentación lo acredita. Si alguna entidad no tiene una respuesta clara, quizá convenga simplificar. Una estructura clara y bien justificada resiste mejor los cambios de reglas y facilita las conversaciones con bancos, socios y administraciones. Además, simplifica la preparación de cuentas y de informes cuando se piden explicaciones.

En fiscalidad, la claridad de una estructura es tan valiosa como su coste.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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