- Las sanciones golpean sectores clave de Irán y alcanzan también a empresas de terceros países que sigan haciendo negocios allí.
- La UE responde actualizando un reglamento que prohíbe a sus empresas cumplir esas sanciones extraterritoriales, salvo autorización.
- Las compañías europeas quedan entre dos normas contradictorias, y muchas ya han decidido salir de Irán por precaución.
El 7 de agosto de 2018 entró en vigor el primer paquete de sanciones que Estados Unidos reactivó contra Irán después de retirarse, el 8 de mayo, del acuerdo nuclear de 2015. Limitan, entre otras cosas, las compras de dólares estadounidenses por parte de Irán, el comercio de oro y metales preciosos, de aluminio, acero y carbón, el sector del automóvil y las operaciones con la moneda iraní. Un segundo bloque, que afectará al petróleo y al sistema bancario, está previsto para el 4 de noviembre.
El mismo 7 de agosto, la Unión Europea hizo efectiva la actualización de su «estatuto de bloqueo», un reglamento de 1996 pensado para proteger a las empresas europeas de las sanciones extraterritoriales de terceros países. Con ello, la Unión intenta mantener vivo el acuerdo nuclear, que apoya, y proteger a las compañías europeas que comercian con Irán.
Sanciones primarias y secundarias
Las sanciones primarias afectan a las personas y empresas estadounidenses, que tienen prohibido operar con Irán. Las secundarias van más allá: amenazan con represalias, como la exclusión del sistema financiero estadounidense, a empresas de otros países que realicen determinadas operaciones con Irán. Como buena parte del comercio internacional se liquida en dólares o pasa por bancos con presencia en Estados Unidos, el riesgo práctico para una empresa europea es real aunque no tenga negocio en ese país.
Por eso muchas compañías han optado por retirarse sin esperar a que la norma las obligue. Varias grandes empresas europeas han anunciado ya que suspenderán o reducirán su actividad en Irán. Los bancos, que son quienes más exponen su acceso al mercado estadounidense, tienden a rechazar los pagos relacionados con ese país, incluso cuando la operación en sí sea legal en Europa.
Qué hace el estatuto de bloqueo
El estatuto de bloqueo establece que las empresas europeas no pueden cumplir las sanciones extraterritoriales que figuran en su anexo, a menos que la Comisión Europea las autorice de forma excepcional cuando el incumplimiento les cause un perjuicio grave. También impide que las decisiones de tribunales extranjeros que apliquen esas sanciones se reconozcan en la Unión y permite reclamar los daños sufridos por su causa.
En la práctica, esto coloca a las empresas ante un dilema. Si cumplen las sanciones de Estados Unidos, podrían incumplir una norma europea; si siguen operando con Irán, podrían enfrentarse a medidas estadounidenses. Además, la norma obliga a informar a la Comisión de los efectos sobre los intereses económicos de la empresa. La protección legal existe, pero no sustituye a una decisión comercial prudente, y conviene documentar las razones por las que se mantiene o se suspende cada operación.
Qué conviene revisar
Cualquier empresa que exporte, importe o financie operaciones con Irán, o con socios que lo hagan, debería revisar su exposición: qué clientes, proveedores o intermediarios están vinculados al país, qué contratos incluyen cláusulas de sanciones y qué dicen sus bancos sobre la aceptación de pagos. Conviene también comprobar el cumplimiento de las normas de control de exportaciones y de bienes de doble uso.
Para las empresas que no tienen negocio en Irán, el efecto puede ser indirecto, a través de proveedores, plataformas o instituciones financieras que apliquen su propia política de cumplimiento. Un programa de diligencia debida actualizado, con listas de sanciones y cláusulas contractuales, es la mejor defensa, y se puede preparar con un asesor jurídico especializado.
Las sanciones son una norma, pero también una decisión de riesgo: conviene tomarla con los datos delante.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


