Powell, nominado a la Fed; el Banco de Inglaterra sube tipos

Claves
  • El 2 de noviembre Donald Trump nominó a Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal.
  • Ese día el Banco de Inglaterra subió los tipos por primera vez en más de diez años.
  • Los grandes bancos centrales avanzan hacia una política menos expansiva: conviene revisar periódicamente la estructura de la deuda y de la cartera.

El 2 de noviembre de 2017 Donald Trump nominó a Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra subió los tipos por primera vez en más de diez años. Dos decisiones de política monetaria coincidieron en la misma jornada y ambas apuntaban en una dirección parecida: la de un entorno de dinero progresivamente menos barato en las principales economías avanzadas.

La atención de los mercados se repartió entre ambas noticias. La nominación del presidente de la Fed interesa porque de ella depende, en buena medida, la orientación de la política monetaria de la primera economía del mundo; la subida británica, porque rompía con una larga etapa de tipos mínimos en un país que además afronta la incertidumbre del Brexit. Juntas, dibujan el contexto en el que se tomarán muchas decisiones financieras. Para quien tiene deudas o ahorros, es una invitación a revisar supuestos que quizá se hicieron en otro momento del ciclo.

Una nominación clave

El presidente de la Fed es una de las figuras con más influencia en los mercados financieros globales, porque sus decisiones afectan a los tipos de interés y al valor del dólar en todo el mundo. Por eso su nombramiento se sigue con especial atención, buscando pistas sobre la continuidad o el cambio de rumbo. Un presidente puede mantener la línea de su predecesor o introducir matices que alteren las expectativas.

Las decisiones de la Fed no las toma una sola persona, sino un comité, de modo que el peso individual del presidente tiene límites. Aun así, su comunicación y su estilo importan mucho, porque los mercados interpretan cada palabra. Para el ahorrador o el empresario, la lectura útil no es predecir qué hará, sino entender que el cambio de presidencia es un factor más en un entorno de tipos que tiende a normalizarse. Las instituciones cambian de rostro, pero la tendencia general importa más que cada nombre.

Una subida británica

Que el Banco de Inglaterra subiera los tipos por primera vez en más de diez años refleja un giro en la política monetaria de un país que afrontaba además la incertidumbre del Brexit. Para quienes tienen deudas, ingresos o inversiones en libras, supone un cambio relevante en el coste del dinero. Los préstamos a tipo variable se encarecen y el ahorro en libras tiende a remunerarse algo mejor.

La decisión también influye en la divisa, aunque sus efectos dependen de muchos factores que no se limitan a los tipos de interés. Para una empresa con operaciones en el Reino Unido, el cambio afecta a la financiación local, a los precios y al valor de los flujos en libras. Conviene tenerlo presente al planificar presupuestos y al negociar contratos, especialmente los de larga duración. Una divisa y unos tipos que se mueven requieren previsiones flexibles.

Qué observar

El movimiento coordinado de los grandes bancos centrales hacia una política menos expansiva es una tendencia que influye en préstamos, divisas y activos financieros. Revisar periódicamente la estructura del endeudamiento y la composición de la cartera permite adaptarse a ese cambio de entorno. Con tipos al alza, conviene saber qué parte de la deuda es variable y cuál es el calendario de vencimientos.

No se trata de adivinar el próximo movimiento de los bancos centrales, sino de que ninguna decisión importante dependa de que los tipos permanezcan en los niveles actuales. Un plan sólido resiste distintos escenarios, y una revisión al año, con ayuda de un asesor, suele ser suficiente. Este texto es información general y no una recomendación de inversión.

Los bancos centrales marcan el precio del dinero; conviene seguirlos, no adivinarlos.

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