El 6 de diciembre de 2024, en Montevideo, la UE y Mercosur anunciaron el cierre de la negociación de su acuerdo comercial. Qué cubre, qué ha cambiado desde 2019 y qué falta para que entre en vigor.

El 6 de diciembre de 2024, en Montevideo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció junto a los presidentes de Argentina (Javier Milei), Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva), Paraguay (Santiago Peña) y Uruguay (Luis Lacalle Pou) el cierre de la negociación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Pone fin a una negociación que duraba unos 25 años. Von der Leyen lo calificó de acuerdo «ambicioso y equilibrado» y de «necesidad política». La Comisión habla de una zona de libre comercio de más de 700 millones de personas y de un ahorro para las empresas europeas de más de 4.000 millones de euros al año en derechos de aduana.
Qué cubre el acuerdo
Según la Comisión, el acuerdo elimina aranceles que hoy son «a menudo prohibitivos» para la exportación europea: hasta el 35 % en automóviles, entre el 14 % y el 20 % en maquinaria, hasta el 35 % en vinos y bebidas espirituosas, hasta el 31,5 % en aceite de oliva y el 28 % en queso. También fija reglas sobre propiedad intelectual, incluidas las indicaciones geográficas (más de 350 productos europeos de alimentación y bebidas quedarían protegidos), seguridad alimentaria y competencia.
En sentido contrario, la UE abre su mercado a productos sudamericanos con cuotas y calendarios. El contingente de carne de vacuno es de 99.000 toneladas con un arancel reducido del 7,5 %, que la Comisión sitúa en torno al 1,5 % de la producción europea. Otras cuotas, como las de pollo, arroz o miel, se abrirían de forma gradual a lo largo de cinco años, y la Comisión recuerda que las importaciones tendrán que cumplir las normas sanitarias europeas.
Qué ha cambiado desde 2019
La UE y Mercosur ya habían alcanzado un acuerdo político el 28 de junio de 2019, que nunca llegó a ratificarse: Francia, Irlanda, Austria y los Países Bajos acabaron exigiendo condiciones medioambientales adicionales. El texto cerrado ahora recoge, según la Comisión, que el Acuerdo de París sea un «elemento esencial» de la relación, con compromisos concretos para frenar la deforestación y compromisos exigibles en materia laboral y de gestión forestal sostenible. Según Eunews, cualquiera de las partes podría suspender en todo o en parte los beneficios si la otra incumple sus compromisos climáticos. Se añaden salvaguardias bilaterales para proteger sectores agrarios concretos y un mecanismo para pedir la revisión de medidas que reduzcan de forma sustancial las ventajas del pacto.
Qué falta y qué significa para España
El cierre de la negociación no es todavía la entrada en vigor. La Comisión indicó que, tras la revisión jurídica final por ambas partes, el texto se traducirá a todas las lenguas oficiales de la UE y se presentará al Consejo y al Parlamento Europeo. Queda abierta una cuestión decisiva: si se tramita como acuerdo mixto, que exige unanimidad en el Consejo y la ratificación de los parlamentos nacionales, o como acuerdo solo comercial, que se aprueba por mayoría cualificada. El portavoz comunitario Olof Gill dijo que la Comisión decidirá «cuando llegue el momento».
Un acuerdo solo comercial necesitaría el voto favorable de al menos 15 de los 27 Estados miembros que representen el 65 % de la población, además de una mayoría en el Parlamento Europeo. Francia, cuyo Elíseo calificó el texto de «inaceptable tal y como está ahora mismo», intentaba reunir una minoría de bloqueo. Polonia reiteró su oposición, Italia sostuvo que no existen condiciones para firmarlo y Austria y los Países Bajos expresaron reservas. Alemania y España lo apoyan.
En España, el Gobierno defiende el acuerdo. Pedro Sánchez lo celebró en X como «un puente económico sin precedentes entre Europa y América Latina», el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, lo presentó como una gran victoria para España y la UE, y el de Agricultura, Luis Planas, lo calificó de gran oportunidad para el sector agroalimentario. El Gobierno destaca los beneficios para el vino y el aceite de oliva. Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA, en cambio, lo rechazan: dicen que se ha elaborado con prisas y sin tener en cuenta los intereses de los productores europeos, y los de cítricos temen que bajen las barreras.
Quien exporte o importe con Argentina, Brasil, Paraguay o Uruguay puede ir mirando qué arancel paga hoy cada producto, cuánto pesa en su precio final y qué calendario de reducción le correspondería. Hasta que el texto se ratifique no cambia nada en las aduanas, así que conviene preparar escenarios y no decidir sobre un pacto que todavía puede modificarse. Consulte con su asesor cómo afecta a su empresa.
Un acuerdo cerrado en la mesa es una oportunidad; solo la ratificación lo convierte en norma.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


