Las elecciones del 23 al 26 de mayo de 2019 dejan un Parlamento Europeo con la mayor participación desde 1994 y sin mayoría de populares y socialdemócratas. Qué decide la Eurocámara que afecta a las empresas.

Entre el 23 y el 26 de mayo de 2019, los ciudadanos de los 28 Estados miembros eligieron a los 751 miembros del Parlamento Europeo para los próximos cinco años. Las cifras de escaños que siguen son estimaciones provisionales y pueden variar ligeramente cuando se proclamen los resultados oficiales. El Reino Unido, cuya salida sigue aplazada hasta el 31 de octubre, también votó y eligió 73 de esos eurodiputados.
Los resultados
La participación fue de en torno al 51 %, la más alta desde 1994 y unos ocho puntos por encima del 42,6 % de 2014, tras haber bajado en cada convocatoria desde 1979.
El Partido Popular Europeo (PPE) sigue siendo el primer grupo, con en torno a 180 escaños, y los Socialistas y Demócratas (S&D) el segundo, con en torno a 150; ambos pierden más de 30 escaños respecto a 2014. Juntos suman unos 330, frente a los 376 que dan la mayoría absoluta, y es la primera vez desde las primeras elecciones directas, en 1979, que no la alcanzan. Ganan terreno los liberales (algo más de 100 escaños), los Verdes (en torno a 70) y el grupo en el que se integran la Liga italiana y la Agrupación Nacional francesa (alrededor de 58).
En España, el domingo 26, el mismo día de las municipales y de las elecciones en varias comunidades autónomas, participó el 60,7 % del censo, unos diez puntos más que la media europea. De los 54 escaños asignados, el PSOE obtuvo 20; el PP, 12; Ciudadanos, 7; Unidas Podemos, 6; Vox y Ahora Repúblicas, 3 cada uno; Lliures per Europa, 2; y la Coalición por una Europa Solidaria (CEUS), 1.
Qué decide el Parlamento
La Eurocámara no gobierna, pero comparte con el Consejo, que representa a los Estados, la aprobación de la mayor parte de la legislación europea: mercado interior, protección de datos, consumo, normas financieras, transporte, energía o clima. Son las normas que después se aplican a las empresas, bien como directivas que cada país traspone, bien como reglamentos de aplicación directa. En la legislatura que termina aprobó, por ejemplo, las directivas de derechos de autor y de protección de los denunciantes.
También aprueba, junto con el Consejo, el presupuesto de la Unión —el marco de 2021 a 2027, que la Comisión propuso en 2018, queda en manos del nuevo Parlamento— y debe dar su consentimiento a los acuerdos comerciales. En materia fiscal, en cambio, solo es consultado: los impuestos se deciden en el Consejo por unanimidad.
Elige además al presidente de la Comisión Europea, a propuesta del Consejo Europeo y por mayoría de sus miembros, y aprueba el colegio de comisarios en su conjunto. Con un Parlamento más fragmentado, esa mayoría de 376 votos exigirá sumar a más de dos grupos, lo que puede alargar las negociaciones.
Qué conviene seguir
El nuevo Parlamento se constituirá en julio, y el mandato de la actual Comisión termina el 31 de octubre. Hasta entonces, la negociación sobre quién ocupará los principales cargos marcará el calendario, y los expedientes pendientes podrán retomarse con un reparto de fuerzas distinto. También habrá que ver qué grupos respaldan al candidato a presidir la Comisión y qué prioridades fijan para los próximos cinco años. Para una empresa, el efecto no será inmediato: las normas europeas tardan años en llegar a la práctica, y lo útil es saber cuáles afectan a su sector y en qué fase están.
Las elecciones cambian la aritmética de la Eurocámara; las reglas que afectan a su negocio seguirán cambiando paso a paso.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


