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Nordhaus y Romer, Nobel de Economía por el clima y la innovación

Por Pearson SpecterFecha del hecho: jueves, 11 de octubre de 20184 min de lecturaImágenes

El 8 de octubre de 2018 la Academia Sueca concedió el Nobel de Economía a William Nordhaus y Paul Romer por integrar el cambio climático y la innovación tecnológica en el análisis macroeconómico. Qué aporta a las empresas.

El 8 de octubre de 2018, la Real Academia Sueca de Ciencias concedió el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, el llamado Nobel de Economía, a William Nordhaus, de la Universidad de Yale, y a Paul Romer, de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, que antes fue economista jefe del Banco Mundial. El premio, de 9 millones de coronas suecas (unos 1,01 millones de dólares), se comparte entre los dos.

Qué ha premiado la Academia

Según la Academia, ambos han ampliado de forma significativa el alcance del análisis económico al construir modelos que explican cómo interactúa la economía de mercado con la naturaleza y con el conocimiento. Su pregunta común es cómo lograr un crecimiento sostenido a largo plazo que, además, sea sostenible. Nordhaus lo aborda desde el clima; Romer, desde la tecnología.

Nordhaus, de 77 años, fue, según la Academia, el primero en crear un modelo cuantitativo que describe la relación entre la economía y el clima. Sus modelos de evaluación integrada vinculan el crecimiento económico con el cambio climático y permiten comparar el coste de frenar las emisiones con el de los daños que causan. Entre sus datos clave figuran la tasa de descuento social, es decir, cuánto valor se da hoy a los daños futuros, y las estimaciones del coste de adaptarse al cambio climático. Ha defendido un impuesto sobre el carbono, que empiece bajo y suba según el daño de las emisiones.

Romer, de 62 años, es conocido por la teoría del crecimiento endógeno: el crecimiento no llega de fuera, sino que nace de las decisiones de personas y empresas de crear tecnología nueva. La Academia destaca que mostró cómo las fuerzas económicas determinan la disposición de las empresas a producir ideas e innovaciones. Sostiene que los gobiernos pueden favorecer el crecimiento invirtiendo en investigación y desarrollo y con leyes de patentes.

Entre ambos hay un hilo común. Según el análisis del centro de estudios Bruegel, el crecimiento es un problema, porque contribuye al calentamiento, y a la vez parte de la solución, porque la innovación que genera puede reducirlo. El marco de Romer sugiere, además, que un impuesto sobre el carbono podría estimular innovaciones que rebajen las emisiones. Un detalle de calendario: horas antes del anuncio, el panel climático de la ONU había advertido de que, sin un cambio radical, habrá más olas de calor, inundaciones y sequías y pérdida de especies.

Qué puede aprender una empresa

Los dos temas llegan a las cuentas de las empresas. En Europa, las grandes instalaciones industriales y eléctricas ya están sujetas a un precio del carbono a través del sistema europeo de comercio de derechos de emisión, y una empresa que consume mucha energía puede incorporar ese coste, y su posible evolución, a sus previsiones. Las demás pueden preguntarse cuánta energía compran, a qué proveedores y con qué contratos, y qué margen tienen para consumir menos.

La lección de Romer es que la innovación es una decisión que se puede incentivar. En España, el Impuesto sobre Sociedades prevé deducciones para las actividades de investigación y desarrollo e innovación tecnológica, que una empresa puede valorar con su asesor fiscal, cuidando de documentar los proyectos y sus gastos. Una empresa familiar puede preguntarse qué parte de su presupuesto se dedica a mejorar productos y procesos y qué parte, sencillamente, a mantener lo que ya tiene. Si le afecta, consulte con su asesor cómo aplicarlo.

Clima e innovación dejan de ser temas aparte: entran en el cálculo del crecimiento.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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