El 20 de agosto de 2018 Venezuela puso en circulación el bolívar soberano, que quita cinco ceros a la moneda, junto con una devaluación del 96 % y otras medidas. Qué cambia y qué supone para empresas y familias con vínculos en el país.

El lunes 20 de agosto de 2018 entró en circulación en Venezuela el bolívar soberano, la nueva unidad monetaria que resulta de quitar cinco ceros al bolívar fuerte: cien mil bolívares anteriores equivalen a un soberano. La reconversión se oficializó en la Gaceta Oficial publicada el 16 de agosto, y la banca no atendió al público del 17 al 20 para preparar el cambio. El presidente, Nicolás Maduro, había anunciado en marzo una reconversión que quitaba tres ceros y que después se amplió a cinco.
La reconversión y las medidas
El nuevo cono monetario tiene ocho billetes, de 2 a 500 soberanos, y dos monedas, de 50 céntimos y de 1 soberano. Los billetes anteriores de 1.000 bolívares o más seguirán circulando junto a la nueva moneda, y el Banco Central equiparó 1.000 bolívares a 0,01 soberanos y 100.000 bolívares a 1 soberano. Los saldos de las cuentas, los préstamos y las tarjetas de crédito se convierten a la nueva escala.
Junto a la reconversión, Maduro presentó el 17 de agosto un paquete de medidas. El bolívar soberano y los salarios quedan anclados al petro, la criptomoneda creada por el Gobierno, que valoró en 60 dólares, equivalentes a 3.600 soberanos. El salario mínimo sube a 1.800 soberanos, medio petro y unos 30 dólares al nuevo tipo oficial, desde el 1 de septiembre; es unas 35 veces el anterior.
El IVA pasa del 12 % al 16 %, aumenta el impuesto sobre los beneficios de las grandes empresas y subirá el precio de la gasolina, de las más baratas del mundo. El Gobierno dijo que asumirá durante 90 días la diferencia de nómina de las pequeñas y medianas empresas para limitar el efecto sobre los precios.
El tipo de cambio oficial se ajustó el 21 de agosto: el Banco Central fijó unos 60 soberanos por dólar, frente a los 2,5 de antes, lo que equivale a una devaluación del 96 %. Expresado en bolívares anteriores, el dólar pasó de unos 248.000 a unos 6 millones, una cifra próxima a la del mercado paralelo.
La inflación y las reacciones
El Fondo Monetario Internacional proyectó el 23 de julio que la inflación venezolana superaría el millón por ciento a finales de 2018, y comparó la situación con otras hiperinflaciones históricas. Varios analistas dudan de que las medidas ataquen las causas de la inflación. La federación empresarial Fedecámaras advirtió de que aumentarán la inestabilidad, y el economista Luis Vicente León señaló que anclar el bolívar al petro es anclarlo a nada.
El petro, además, está sujeto a sanciones de Estados Unidos: una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en marzo de 2018 prohíbe las operaciones financieras con él desde ese país.
Qué supone para empresas y familias
Varias empresas españolas tienen negocio en Venezuela, sobre todo en banca, seguros, telecomunicaciones, energía y turismo. Para ellas, el nuevo tipo de cambio oficial afecta a cómo se convierten a euros los activos, las ventas y los resultados de sus filiales, y la reconversión obliga a adaptar sistemas, contratos, nóminas y precios. Conviene revisar con los auditores y los asesores locales en qué moneda y a qué tipo se valoran las operaciones, y qué sanciones y licencias afectan a cada una.
Las familias con vínculos en Venezuela pueden notar el cambio en cuentas, transferencias y precios: los saldos se han convertido a la nueva escala y los billetes de 1.000 bolívares o más siguen circulando junto a los nuevos. Conviene guardar los justificantes de los saldos y de las conversiones y comprobar con el banco, en cada caso, cómo se ha aplicado el cambio.
La reconversión cambia la forma de contar el dinero; su efecto real dependerá de la evolución de los precios y del tipo de cambio en las próximas semanas.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


