Tregua comercial entre EE. UU. y China

Claves
  • El 12 de mayo EE. UU. y China acordaron en Ginebra rebajar drásticamente durante 90 días los aranceles que se habían impuesto.
  • Es una tregua temporal: lo pactado puede prorrogarse, endurecerse o romperse al expirar el plazo.
  • Las bolsas subieron con fuerza, pero la relación seguirá siendo inestable: conviene planificar con escenarios.

El 12 de mayo de 2025, Estados Unidos y China acordaron en Ginebra rebajar drásticamente, durante 90 días, los aranceles que se habían impuesto mutuamente. Los gravámenes, que en la escalada de las semanas anteriores habían superado el 100 %, se reducían de forma notable, aunque solo de manera temporal. Las bolsas subieron con fuerza, en una reacción que reflejaba el alivio de los inversores ante la desescalada. Que la bajada fuera tan notable da idea de lo elevado que era el nivel de partida.

Estos dos países son las mayores economías del mundo y mantienen una relación comercial enorme, de modo que cualquier cambio en sus aranceles repercute en cadenas de suministro de todo el planeta. Una rebaja de este tipo no solo importa a quienes comercian directamente entre ambos, sino también a quienes dependen, aunque sea de forma indirecta, de los productos y componentes que cruzan esa frontera. Por eso las empresas europeas, que compran y venden a ambos, siguieron el desenlace con especial atención.

Una rebaja temporal

El acuerdo de Ginebra reducía de forma drástica los aranceles que las dos potencias se habían impuesto mutuamente, pero solo durante 90 días. Es una tregua, no un tratado definitivo: lo pactado puede prorrogarse, endurecerse o romperse cuando expire el plazo.

Un plazo corto limita el valor práctico del alivio. Un importador puede aprovechar la rebaja para traer mercancía mientras dure, pero difícilmente decidirá una inversión de varios años basándose en una condición que puede cambiar en tres meses. Conviene, por tanto, distinguir entre las decisiones que se benefician de la tregua y las que exigen una base más estable y duradera. Quien tiene que tomar una decisión de compra o de inversión puede preguntarse qué haría si la tregua no se prorrogara, y si esa respuesta le deja en una posición razonable.

Alivio para las cadenas de suministro

La tregua alivió las cadenas de suministro, que habían quedado bloqueadas por unos gravámenes que en la práctica cerraban el comercio entre ambos países. Las empresas con proveedores o clientes vinculados a esa relación pudieron respirar, y las bolsas subieron con fuerza.

Cuando los aranceles son tan altos que paralizan los envíos, no solo se pierde el comercio directo: se interrumpen cadenas enteras de ensamblaje, de logística y de distribución. Reabrir el flujo, aunque sea temporalmente, permite a las empresas cumplir pedidos pendientes, reponer existencias y recuperar parte de la planificación perdida, siempre que lo hagan con la prudencia que exige un plazo limitado. Un exceso de existencias adquirido con prisa puede convertirse más adelante en un problema de tesorería si la demanda no acompaña.

Planificar con escenarios

Pero dejó claro que la relación entre las dos potencias seguiría siendo inestable. Planificar con escenarios seguía siendo la norma: conviene saber qué pasaría con costes y plazos si la rebaja se renueva y qué pasaría si no, y no comprometer inversiones irreversibles apoyándose en un acuerdo con fecha de caducidad.

Una práctica sensata es poner una fecha en el calendario, justo antes del vencimiento de la tregua, para revisar los pedidos, los contratos y las existencias. También ayuda mantener abierto el diálogo con proveedores y clientes sobre cómo repartir el coste si los aranceles vuelven. Esa conversación es mucho más fácil de tener antes de que el problema aparezca que cuando ya está encima. Y es útil dejar por escrito quién decide qué cuando se acerque la fecha, para no improvisar bajo presión.

Un acuerdo con plazo es una pausa, no una solución.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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