Arabia Saudí prolonga su recorte

Claves
  • El 5 de septiembre Arabia Saudí anunció que prolongaría hasta final de año su recorte voluntario de un millón de barriles diarios.
  • El Brent, la referencia europea del crudo, superó los 90 dólares.
  • La energía encarecida frena la bajada de la inflación: conviene mantener presupuestos con margen en energía y transporte.

El 5 de septiembre de 2023 Arabia Saudí anunció que prolongaría hasta final de año su recorte voluntario de un millón de barriles diarios. El Brent superó los 90 dólares. Con una demanda que no cedía, la menor oferta empujaba el precio hacia arriba justo cuando muchos esperaban un alivio.

La decisión era relevante porque el petróleo está presente, de forma directa o indirecta, en casi toda la actividad económica. Un precio más alto repercute en los carburantes, en el transporte, en los plásticos y en una larga lista de bienes. Por eso las decisiones de un puñado de grandes productores acaban llegando a las cuentas de empresas y hogares de todo el mundo. La decisión se interpretó como una señal de que los grandes productores querían sostener los precios, lo que reforzaba la presión al alza.

Qué anunció Riad

Riad decidió seguir retirando del mercado un millón de barriles diarios hasta fin de año, y menos oferta con una demanda firme empuja el precio al alza: de ahí que el Brent, la referencia europea del crudo, pasara de los 90 dólares.

La referencia Brent es el precio de un tipo concreto de crudo que se utiliza como indicador en gran parte del mundo, especialmente en Europa. Cuando se dice que el petróleo sube o baja, a menudo se hace referencia a ese precio. Los contratos de suministro, los carburantes y muchas tarifas se indexan, de forma directa o indirecta, a sus oscilaciones. Los recortes voluntarios dependen de la disciplina de cada país y de la evolución de la demanda, de modo que su efecto real puede variar con el tiempo. Los mercados vigilan tanto las declaraciones como las cifras reales de producción.

Justo cuando la inflación parecía controlada

La energía volvía a encarecerse justo cuando la inflación parecía controlada. El petróleo influye en el precio de los carburantes, del transporte y, de forma indirecta, en el de casi todos los bienes. Un repunte energético puede frenar la bajada de la inflación general aunque otros componentes vayan mejorando.

Es un mecanismo conocido: los costes energéticos se incorporan a la cadena de producción y distribución y acaban en el precio final con un cierto retraso. Por eso un repunte del crudo en septiembre puede notarse en los precios al consumidor durante los meses posteriores, retrasando el momento en que los bancos centrales se sientan cómodos para cambiar de rumbo. Una inflación que se resiste a bajar obliga a los bancos centrales a mantener la presión sobre el crédito, lo que a su vez afecta a las hipotecas, a los préstamos empresariales y a la inversión, en una cadena que empieza en el precio del barril. Por eso un repunte del crudo no es solo un asunto del sector energético: tiene efectos en los tipos de interés, en la confianza de los consumidores y en las decisiones de contratación e inversión de muchas empresas.

La última milla

Para los bancos centrales, y para cualquier empresa, era un recordatorio de que la última milla de la inflación es la más difícil. Reducir los precios del tramo final al ritmo deseado cuesta más que bajarlos desde un máximo. Cada componente que se resiste añade tiempo al proceso.

Para las empresas, conviene mantener presupuestos con margen en las partidas de energía y transporte, y no dar por seguro un escenario de costes más bajos. También puede ser útil revisar si los contratos de suministro y de transporte incluyen cláusulas de revisión y cómo se actualizan, y qué parte del coste puede trasladarse al cliente sin perder competitividad. Una práctica útil es revisar la sensibilidad de los resultados al precio de los carburantes: cuánto cambiaría el margen del año si el combustible fuera un diez por ciento más caro de lo presupuestado, y qué medidas amortiguarían ese impacto.

Los costes que dependen de un mercado volátil se presupuestan mejor con prudencia que con optimismo.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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