- El 15 de septiembre Ethereum completó «The Merge» y pasó de la prueba de trabajo, basada en minería, a la prueba de participación.
- Su consumo energético se redujo drásticamente, y miles de equipos dedicados a minar se quedaron sin uso de un día para otro.
- Bitcoin seguía basado en minería. La lección: la tecnología de un activo puede cambiar, y con ella el valor de la infraestructura.
El 15 de septiembre de 2022 Ethereum completó «The Merge» y pasó de la prueba de trabajo, basada en minería, a la prueba de participación. Su consumo energético se redujo drásticamente. Fue un cambio técnico muy esperado dentro del sector, y también una demostración de que las reglas de funcionamiento de una red de criptoactivos pueden modificarse, con consecuencias económicas para quienes dependían de ellas. Conviene separar el debate técnico de la lectura económica: aquí interesa lo segundo.
Para quien no sigue el mundo cripto, el episodio puede parecer una cuestión técnica. Pero tiene una lectura de interés general: muestra cómo un cambio de tecnología puede dejar sin función a una infraestructura en la que se había invertido mucho. Es una lección aplicable a cualquier negocio que dependa de equipos o de procesos especializados, y recuerda que conviene evaluar la vigencia de la tecnología antes de comprometer capital. El episodio muestra también lo rápido que puede cambiar un ecosistema cuando sus participantes acuerdan un cambio de reglas.
Dos formas de validar una red
En un sistema de prueba de trabajo, la red se asegura gracias a equipos informáticos que consumen energía para resolver cálculos. En uno de prueba de participación, los validadores aportan activos como garantía en lugar de potencia de cálculo. Por eso el cambio redujo de forma drástica el consumo energético de Ethereum. Ambos se apoyan en la criptografía y en incentivos para que los participantes actúen con honestidad, aunque de maneras distintas.
Ambos sistemas buscan lo mismo: que los participantes se pongan de acuerdo sobre qué transacciones son válidas sin necesidad de una autoridad central. Difieren en cómo se logra esa seguridad y en qué recursos consume. Cada uno tiene ventajas y limitaciones, y el debate sobre cuál es preferible forma parte de la discusión técnica y política en torno a estas redes. Para los usuarios corrientes de la red el cambio no alteró lo esencial, pero para quienes obtenían ingresos de la minería supuso el fin de esa actividad en esta red.
Equipos que se quedan sin uso
Miles de equipos dedicados a minar Ethereum se quedaron sin uso de un día para otro. Estos equipos están diseñados para una función concreta, y cuando esa función desaparece su valor depende de si pueden dedicarse a otra actividad o si, simplemente, quedan obsoletos.
Un equipo especializado vale lo que valga la actividad para la que fue diseñado. Si esa actividad desaparece o cambia, su valor residual puede caer de forma brusca. Es el riesgo de la especialización: aporta eficiencia mientras las reglas no cambian, pero reduce la capacidad de adaptación cuando cambian. Por eso es prudente considerar desde el principio qué alternativas existen para reutilizar o revender los activos. Los equipos de minería pueden usarse en otras redes basadas en el mismo sistema, pero con una rentabilidad que depende de factores ajenos al propietario, como el precio y la dificultad.
La lección para la infraestructura
Bitcoin seguía basado en minería. La lección: la tecnología de un activo puede cambiar, y con ella el valor de la infraestructura. Antes de invertir en equipos o en proyectos ligados a una tecnología concreta, conviene evaluar qué ocurriría si las reglas cambiasen, y cuánta flexibilidad existe para reorientar la inversión.
Un análisis prudente de este tipo de inversión incluye varios escenarios: uno en que todo sigue igual, otro en que cambian las reglas y otro en que cambia la demanda. Cada uno debería tener un plan de salida o de adaptación. Y, como en cualquier inversión de capital, conviene no depender de una única hipótesis ni de una única tecnología para que el proyecto sea viable. La flexibilidad tiene un valor que rara vez aparece en la hoja de cálculo del proyecto, pero que se paga cuando las condiciones cambian.
La infraestructura especializada vale tanto como la tecnología que la usa.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


