- En septiembre se aprobó definitivamente la ley de creación y crecimiento de empresas, conocida como «Crea y Crece».
- Permite constituir una sociedad limitada con un euro de capital y generaliza la factura electrónica entre empresas.
- Una empresa más fácil de crear sigue requiriendo una gestión igual de cuidadosa: solvencia, deudas y obligaciones legales desde el primer día.
En septiembre de 2022 se aprobó definitivamente la ley de creación y crecimiento de empresas, conocida como «Crea y Crece». Permite constituir una sociedad limitada con un euro de capital y generaliza la factura electrónica entre empresas. Es una norma pensada para facilitar el nacimiento de proyectos empresariales y para modernizar la relación comercial entre compañías. Ambas medidas apuntan en la misma dirección: simplificar el inicio de la actividad y digitalizar la relación entre empresas.
Para quien está pensando en emprender, la ley reduce una barrera económica de entrada. Para quien ya tiene una empresa, introduce obligaciones nuevas relacionadas con la facturación. Y para ambos plantea una pregunta: cómo se hace un buen uso de estas facilidades, sin que la rapidez para crear una sociedad conduzca a una gestión descuidada. Conviene conocer qué cambia y qué sigue igual.
Qué cambia al constituir una empresa
Una sociedad limitada es una forma jurídica que separa el patrimonio de la empresa del de sus socios. Hasta entonces exigía un capital mínimo, y con esta ley se puede constituir con un euro, lo que reduce la barrera de entrada para quien quiere empezar un negocio. Menos trámites no significa menos responsabilidad: la ley facilita el inicio, pero no sustituye la planificación.
Esa separación patrimonial es lo que permite que, en principio, los socios arriesguen solo lo aportado. Pero si el capital es mínimo, la protección real depende más de otros factores, como la solvencia de la sociedad y la prudencia de quien la administra. Una empresa con poco capital que asume compromisos grandes puede acabar en dificultades, y las responsabilidades pueden extenderse más allá de lo que se esperaba. También conviene recordar que el capital mínimo no elimina las obligaciones de contabilidad, de impuestos y de cuentas anuales, que existen desde el primer ejercicio.
Más fácil, pero igual de serio
Abrir una sociedad es más fácil, pero no por ello menos serio: un capital mínimo implica más responsabilidad en otros aspectos. Cuando la sociedad tiene poco capital, los socios y administradores deben vigilar con especial cuidado la solvencia, las deudas y las obligaciones legales, porque no cuentan con un colchón inicial.
Es recomendable que cualquier proyecto parta de un plan económico realista, con una estimación de los gastos de los primeros meses y de la financiación necesaria para sostenerlos. Los bancos, los proveedores y los clientes también valoran la solidez de una sociedad, y un capital mínimo puede dificultar la confianza inicial. Contar con un asesor desde el principio ayuda a evitar errores costosos. Un plan con previsión de tesorería a doce meses es una herramienta sencilla que permite anticipar necesidades de financiación.
La factura electrónica
La factura electrónica obligatoria exige preparar sistemas con tiempo. Cambiar la forma de emitir y recibir facturas afecta a la contabilidad, a los programas de gestión y a los procesos con clientes y proveedores, y conviene planificarlo con el asesor fiscal y con quien gestione la facturación para llegar a tiempo.
Una buena preparación incluye revisar el software que se utiliza, comprobar si permite emitir y recibir facturas en el formato exigido, formar a quien gestiona la facturación y comunicar el cambio a clientes y proveedores. Cuanto antes se plantee, más margen hay para corregir problemas sin que afecten a los cobros y los pagos. Y las ventajas, como menos errores y mayor trazabilidad, se aprovechan mejor si se prepara el cambio con calma. Un calendario con hitos, responsables y pruebas con algunos clientes antes de la fecha límite reduce el riesgo de errores de última hora.
Una empresa más fácil de crear sigue requiriendo una gestión igual de cuidadosa.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


