- El 7 de julio Boris Johnson anunció su dimisión como líder conservador tras una oleada de renuncias en su Gobierno.
- El país afrontaba la inflación más alta en décadas sin un rumbo claro en las decisiones económicas.
- El Reino Unido es un mercado clave para el turismo y las exportaciones españolas: conviene vigilar la exposición a la libra y al gasto de los viajeros.
El 7 de julio de 2022 Boris Johnson anunció su dimisión como líder conservador tras una oleada de renuncias en su Gobierno. El país encaraba la inflación más alta en décadas sin un rumbo claro. La crisis política se producía, por tanto, en el peor momento posible: cuando más falta hacía un Ejecutivo capaz de tomar decisiones económicas con estabilidad.
Aunque se trate de política interior de otro país, el episodio importa más allá de sus fronteras. El Reino Unido es una de las mayores economías de Europa, un socio comercial relevante y un destino habitual de las empresas españolas, y su situación política afecta a la confianza de los mercados, al valor de su divisa y a las decisiones de quienes comercian o invierten allí. Seguirla forma parte de una buena gestión del riesgo.
Un Gobierno sin rumbo claro
Con el primer ministro dimitiendo como líder de su partido y un Gobierno desbordado por renuncias, las decisiones económicas importantes quedaban en el aire. Y el país afrontaba a la vez la inflación más alta en décadas, que habría exigido respuestas rápidas y coherentes. La política económica de un país depende de equipos y de calendarios; cuando se interrumpen, las empresas pierden visibilidad.
Un periodo de transición política suele ralentizar las decisiones de calado: las reformas se posponen, los presupuestos se revisan y las empresas tienen más dificultades para saber qué reglas regirán en el futuro. Cuando, además, la economía necesita medidas para contener los precios y proteger a los hogares, la falta de rumbo tiene un coste real que se refleja en la confianza y en los mercados. Ese tipo de periodos suele aumentar la volatilidad de la divisa y de los mercados, aunque la intensidad de cada episodio es difícil de prever.
El Reino Unido y nuestra economía
El Reino Unido es un mercado clave para el turismo y las exportaciones españolas. Muchas empresas catalanas y españolas venden allí, o dependen de viajeros británicos, por lo que lo que ocurre en Londres repercute en sus resultados, incluso sin tener presencia allí.
Para un hotel, un restaurante, un comercio o una empresa exportadora, la salud de la economía británica y el humor de sus consumidores influyen en la demanda de cada temporada. Una incertidumbre política que se prolonga puede afectar a las decisiones de viaje y de compra. Por eso resulta útil conocer qué proporción de la facturación procede de ese mercado y qué margen existe para compensar una caída. Una forma práctica de medirlo es calcular qué proporción de las reservas, de los ingresos o de las visitas procede de clientes británicos y qué ocurriría si esa parte cayera una cuarta parte.
La libra y el gasto de los viajeros
Su inestabilidad política, que se agravaría en otoño, tuvo efectos directos en la libra y en el gasto de sus viajeros. Una divisa débil reduce el poder de compra de quienes viajan o importan, y las empresas con ingresos en libras deben vigilar su exposición al tipo de cambio y valorar si necesitan cubrirla. Los pagos y cobros en libras pueden planificarse con más seguridad si se conocen los plazos y los importes con antelación.
Cubrir el riesgo de cambio consiste en fijar de antemano el tipo al que se convertirán futuros ingresos o pagos, a cambio de renunciar a un posible beneficio y de asumir un coste. No siempre compensa, y depende del volumen, del plazo y de la tolerancia al riesgo de cada empresa. Lo importante es saber cuánto se está expuesto y haber decidido conscientemente qué hacer con ello. Quien no puede o no quiere cubrirse puede, al menos, ajustar precios, diversificar mercados o mantener un colchón de caja que absorba las oscilaciones.
La política de un mercado clave es un factor de riesgo, aunque no figure en el balance.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


