- El 10 de febrero se publicó que la inflación interanual de EE. UU. fue del 7,5 % en enero.
- Era la cifra más alta desde principios de los años ochenta, el dato más elevado en cuatro décadas.
- Un dato así presiona a los bancos centrales para subir los tipos de interés, lo que encarece la financiación y cambia el valor de los activos.
El 10 de febrero de 2022 se publicó la inflación de Estados Unidos correspondiente a enero: un 7,5 % en tasa interanual, la más alta desde principios de los años ochenta. La cifra confirmaba que el aumento de precios no era un asunto limitado a un solo país, sino un fenómeno que afectaba a la mayor economía del mundo y que, por tanto, tenía consecuencias para todas las demás.
Un 7,5 % obliga a prestar atención a la inflación aunque durante mucho tiempo no hiciera falta. La subida de precios en Estados Unidos importa en Barcelona o en Madrid por razones muy prácticas: influye en las decisiones de los bancos centrales, en el coste de la financiación, en el valor de las monedas y en el precio de muchas de las materias primas con las que se comercia en todo el mundo. Conviene entender qué mide la cifra y qué puede venir detrás.
Qué significa «interanual»
La tasa interanual compara los precios de un mes con los del mismo mes del año anterior. Es la forma habitual de medir la inflación porque elimina los efectos estacionales, y por eso un 7,5 % significa que los precios eran, de media, bastante más altos que doce meses antes.
Medir así tiene una ventaja y un límite. La ventaja es que permite comparar periodos equivalentes sin que las rebajas, las vacaciones o la campaña navideña distorsionen el resultado. El límite es que se trata de una media: no dice qué productos suben más ni cómo se reparte la subida entre familias y empresas, y por eso la cifra debe leerse como un indicador general y no como una vivencia individual. La inflación que percibe una familia con hijos y una hipoteca no es la misma que la de una persona mayor que vive de una pensión, aunque ambas oigan la misma cifra.
Una preocupación para cualquier negocio
La inflación había dejado de ser un tema de economistas para convertirse en una preocupación de cualquier negocio: precios de compra, salarios y márgenes se movían a la vez. Cuando todo sube a la vez, es fácil perder de vista si el margen real de la empresa mejora o empeora.
Para una empresa, los costes de compra pueden subir antes de que pueda trasladarlos a sus clientes, y los salarios tienden a revisarse con retraso respecto a los precios. Ese desfase comprime o amplía el margen según el sector y la capacidad de cada negocio para fijar precios. Conviene revisar contratos, tarifas y cláusulas de actualización antes de que el desajuste se convierta en una pérdida. Los negocios con poca capacidad de subir precios, o con contratos de larga duración a tarifa fija, son los más expuestos a este desfase.
La respuesta de los bancos centrales
Un dato así presiona a los bancos centrales para actuar, y la respuesta habitual es subir los tipos de interés. Para empresas y familias, eso se traduce en financiación más cara y en cambios en el valor de los activos, de modo que conviene seguir estas cifras como indicador de lo que puede venir. Una inflación alta y persistente suele traducirse, con el tiempo, en tipos más altos; una inflación que se modera, en lo contrario. Seguir la tendencia ayuda más que reaccionar a un único mes.
Subir los tipos busca enfriar la demanda para que los precios dejen de subir tan deprisa. Es un remedio que actúa con retraso y que tiene efectos secundarios: encarece hipotecas, préstamos y refinanciaciones, y puede afectar al ritmo de crecimiento. Por eso quienes tienen deuda a tipo variable o vencimientos próximos hacen bien en calcular con antelación cuánto les costaría una subida de cuotas. Conocer la cifra concreta, en euros al mes, es más útil que la idea vaga de que «todo va a costar más».
La inflación de otros países también acaba llegando a la economía propia.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


