- El BCE mantuvo los tipos, pero cambió el mensaje: los riesgos para la inflación se inclinan al alza.
- Los mercados reaccionaron con mayores rentabilidades de la deuda, un euro más fuerte y caídas en bolsa.
- Para hipotecas variables y financiación de empresas, conviene revisar escenarios de tipos más altos.
El 3 de febrero de 2022, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sin cambios todos sus instrumentos de política monetaria, con un comunicado casi idéntico al de diciembre. Lo que cambió fue el tono de la rueda de prensa de su presidenta, Christine Lagarde, que reconoció que los riesgos para la inflación se han inclinado al alza y que el dato de enero, un 5,1 % en la zona del euro según la estimación rápida, sorprendió por encima de lo esperado.
Lagarde admitió además que las proyecciones de diciembre, un 3,2 % de inflación para 2022 y un 1,8 % para 2023 y 2024, están sesgadas al alza, sobre todo a corto plazo, por lo que podrían revisarse en marzo. Y ya no descartó subir los tipos este año, un mensaje distinto del de diciembre, cuando una subida en 2022 se consideraba muy improbable. Para empresas y familias con deuda o con ahorro, es la señal de que la etapa de tipos cero puede estar cerca de su final.
Qué decidió y qué cambió
Los tipos oficiales se mantuvieron: el de refinanciación en el 0 % y el de depósito en el -0,50 %. El BCE recordó que no los modificará hasta que hayan terminado las compras netas de activos, y que una subida exige que la inflación se sitúe en el 2 % a medio plazo de forma duradera. Lo nuevo es que la presidenta admitió que esas condiciones podrían cumplirse antes de lo previsto.
La razón es el comportamiento de los precios. Durante 2021 el BCE sostuvo que el repunte era en buena parte transitorio, ligado a la energía y a los cuellos de botella de las cadenas de suministro. Pero el dato de enero volvió a sorprender al alza, y cada sorpresa de este tipo erosiona la tesis de una inflación pasajera. El debate pasa de si habrá subidas a cuándo y con qué ritmo.
La reacción de los mercados
Los mercados interpretaron el mensaje como una señal de endurecimiento. El euro se apreció y llegó a cotizar en torno a 1,14 dólares, la rentabilidad del bono alemán a diez años subió unos diez puntos básicos y las bolsas europeas retrocedieron durante la jornada. Es la reacción habitual cuando los inversores adelantan el momento en que los bancos centrales empezarán a restar estímulos.
Conviene interpretar estos movimientos con cautela: una sola reunión no define una tendencia, y las cotizaciones de un día pueden corregirse al siguiente. Lo relevante es el cambio de expectativas. Los tipos de interés a largo plazo y el euríbor son referencias que empresas, familias y entidades financieras utilizan para fijar el coste de sus préstamos, y empiezan a descontar ese cambio antes de que se produzca la primera decisión.
Qué conviene revisar
Quien tenga una hipoteca a tipo variable o una póliza de crédito referenciada al euríbor haría bien en calcular cuánto aumentaría su cuota si los tipos subieran uno o dos puntos, y en valorar con su entidad las opciones de tipo fijo o mixto. Para las empresas con financiación a corto plazo, es buen momento de revisar vencimientos, coberturas y la capacidad de absorber un mayor coste financiero.
Los ahorradores, por su parte, deberían entender que unos tipos más altos pueden mejorar la remuneración de los depósitos, pero también suelen venir acompañados de volatilidad en los activos de renta fija y de renta variable. Cada situación depende del horizonte y de la tolerancia al riesgo; esta nota es informativa y lo prudente es consultar con su asesor antes de tomar decisiones.
Un cambio de tono no es una subida de tipos, pero marca el rumbo que deben tener en cuenta quienes planifican a medio plazo.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


