- En una reunión de urgencia, la Reserva Federal bajó los tipos de interés hasta un rango del 0 % al 0,25 %.
- Anunció compras de bonos por al menos 700.000 millones de dólares y, junto a otros bancos centrales, abarató el acceso a dólares.
- El mensaje es de máxima cautela: los bancos centrales actúan para mantener el crédito, pero no pueden frenar por sí solos una crisis sanitaria.
El domingo 15 de marzo de 2020, dos días antes de la reunión que tenía prevista, la Reserva Federal de Estados Unidos recortó los tipos de interés en un punto porcentual, hasta un rango del 0 % al 0,25 %. Era su segundo recorte de urgencia en dos semanas y devolvía los tipos al mínimo en el que se mantuvieron entre 2008 y 2015. El banco central anunció también que compraría al menos 500.000 millones de dólares en deuda pública y 200.000 millones en bonos hipotecarios.
Ese mismo día, la Fed, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón, el Banco de Canadá y el Banco Nacional de Suiza anunciaron una acción coordinada para abaratar la liquidez en dólares a través de sus acuerdos de intercambio de divisas. A pesar de todo, el lunes las bolsas siguieron cayendo con fuerza, y el Dow Jones cerró con un descenso de casi el 13 %.
Qué hace un banco central
Los tipos de interés son el precio del dinero. Cuando bajan, el crédito se abarata y se facilita que empresas y familias se financien. Pero cuando ya están cerca de cero, el banco central dispone de otra herramienta: comprar bonos para inyectar liquidez y mantener bajos los tipos a más largo plazo. Es lo que se conoce como expansión cuantitativa, y busca que el sistema financiero no se bloquee.
Las líneas de intercambio de divisas responden a otro problema. Buena parte de las deudas y de los pagos internacionales se denominan en dólares. En momentos de tensión, todos quieren dólares a la vez y su escasez puede dificultar el comercio y la financiación de empresas fuera de Estados Unidos. Facilitar el acceso a esa divisa ayuda a que los bancos sigan prestando y los pagos fluyan.
Qué no puede resolver
Un banco central puede garantizar liquidez, pero no puede reabrir un restaurante cerrado ni reanudar una cadena de suministro. La crisis tenía su origen en una emergencia sanitaria, y el freno de la actividad no se corrige con tipos más bajos. Por eso el recorte fue una señal de gravedad, más que de optimismo, y por eso los gobiernos tendrían que complementarlo con medidas fiscales y de apoyo directo.
Para quien tiene ahorros, tipos cercanos a cero significan que la remuneración de los depósitos y de la deuda segura seguirá siendo baja durante un tiempo. Para quien debe, supone créditos potencialmente más baratos, aunque los bancos pueden ser más cautos al prestar en un entorno de incertidumbre. La relación entre la bajada de tipos y las condiciones reales de financiación no es automática.
Qué conviene revisar
En una situación así, la prioridad de la empresa es la liquidez: qué entradas y salidas de caja se esperan en las próximas semanas, qué líneas de crédito hay disponibles y cuáles se pueden activar antes de que haga falta. Conviene hablar con la entidad financiera con tiempo y tener claras las condiciones de cada línea.
Los inversores suelen oír que no deben tomar decisiones en caliente. No es un lema vacío: los movimientos bruscos de estos días mezclan miedo y falta de liquidez, y no siempre reflejan el valor de los activos a largo plazo. Si le preocupa su cartera, revise con su asesor que se ajusta a su horizonte y a su tolerancia al riesgo, y evite decisiones basadas únicamente en la volatilidad diaria.
Los bancos centrales pueden dar liquidez, pero la confianza se recupera cuando se controla la causa de la crisis.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


