La Fed sube tipos y llegan los futuros de bitcoin

Claves
  • El 13 de diciembre la Fed subió tipos por tercera vez en el año: la normalización monetaria en Estados Unidos seguía su curso.
  • Por esas fechas empezaron a cotizar los primeros futuros de bitcoin en Chicago, y el 17 de diciembre bitcoin rozó los 20.000 dólares antes de caer con fuerza.
  • Un plan con objetivos claros, riesgo asumible y diversificación está pensado para no depender de acertar el momento.

El 13 de diciembre de 2017 la Fed subió tipos por tercera vez en el año. Por esas fechas empezaron a cotizar los primeros futuros de bitcoin en Chicago, y el 17 de diciembre bitcoin rozó los 20.000 dólares antes de caer con fuerza. Dos noticias de naturaleza distinta cerraban un año intenso en los mercados: una, sobre el precio del dinero; otra, sobre un activo cuyo comportamiento había dejado asombrado a medio mundo. Merece la pena separar ambos hechos antes de sacar conclusiones, porque no guardan relación causal entre sí.

Ambas ofrecen enseñanzas útiles para empresarios y familias. La primera recuerda que el entorno de financiación sigue cambiando de forma gradual y que los planes deben resistir tipos más altos. La segunda, que la euforia en torno a un activo puede revertirse con rapidez y que las decisiones tomadas por entusiasmo suelen salir caras. Al terminar el año, ambas ideas invitan a una revisión serena de los planes financieros propios. Hacerlo ahora, cuando el año se cierra, permite empezar el siguiente con un presupuesto realista.

Tipos al alza

La tercera subida de 2017 confirmó el rumbo de normalización monetaria en Estados Unidos. Para quien tiene deudas en dólares o a tipo variable, y para los mercados emergentes, es un recordatorio de que las condiciones de financiación siguen endureciéndose gradualmente. Tres subidas en un año marcan una tendencia, aunque el ritmo es pausado y se comunica con antelación.

En la práctica, el dinero en dólares es ahora más caro que hace un año, y esa diferencia se acumula en los costes de quienes se financian en esa moneda. Para las empresas con préstamos referenciados al dólar o con inversiones apalancadas, conviene recalcular el coste financiero con escenarios de tipos superiores, y valorar si resulta oportuno fijar parte del tipo, ajustar plazos o reducir deuda. Lo importante es hacerlo con un plan y no por impulso.

Qué es un futuro

Un contrato de futuros es un acuerdo para comprar o vender un activo en una fecha futura a un precio fijado hoy. Su llegada a bitcoin supuso un paso hacia su incorporación a los mercados organizados, pero también facilitó apostar tanto a la subida como a la bajada. Los futuros existen desde hace mucho en otros mercados, donde sirven para cubrir riesgos y para especular.

Que bitcoin dispusiera de futuros en un mercado regulado fue interpretado por muchos como una señal de madurez, aunque la existencia de un instrumento no cambia la naturaleza del activo subyacente. Un futuro permite operar con mucho apalancamiento, es decir, con pequeñas cantidades de dinero que controlan posiciones grandes, lo que multiplica tanto las ganancias como las pérdidas y exige una disciplina que no todos los participantes tienen. Quien no entiende bien cómo funciona un instrumento así tiene motivo de sobra para mantenerse al margen.

Una lección de prudencia

Que el precio rozara los 20.000 dólares y cayera con fuerza poco después ilustra por qué las decisiones tomadas por entusiasmo suelen salir caras. Un plan patrimonial con objetivos claros, riesgo asumible y diversificación está pensado para no depender de acertar el momento. Quien compra tras una gran subida suele asumir un riesgo mayor del que cree, y quien vende tras una gran caída suele consolidar la pérdida.

Para las personas que se interesaron por estos activos en la parte final del año, el mejor ejercicio es revisar con calma cuánto representa su posición sobre el conjunto del patrimonio y si ese porcentaje es compatible con sus necesidades. Un asesor independiente puede ayudar a hacer esa revisión sin presión. Este texto no es una recomendación de inversión: cada persona debe decidir según su situación.

El entusiasmo no es una estrategia; el método, sí.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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