Un terremoto de magnitud 7,6 sacudió el 1 de enero de 2024 la península de Noto, en Japón, y activó una alerta de tsunami. Qué se sabe tres días después y qué conviene revisar si se tienen intereses allí.

El lunes 1 de enero de 2024, a las 16.10 hora local, un terremoto de magnitud 7,6 sacudió la península de Noto, en la prefectura de Ishikawa, en la costa del mar del Japón. Según las primeras informaciones, fue el mayor registrado en esa península. El temblor se notó en buena parte del país, incluidos algunos edificios de Tokio, y se produjo en pleno día festivo de Año Nuevo.
Qué se sabe
La Agencia Meteorológica de Japón emitió una alerta de tsunami mayor, la categoría más alta, para Ishikawa, la primera de ese nivel desde el terremoto de marzo de 2011, y otros avisos para Niigata y Toyama. Las primeras olas fueron de alrededor de un metro en algunos puntos de la costa, y la alerta mayor se rebajó más tarde. Unas 100 hectáreas de los municipios de Suzu y Noto quedaron anegadas, según el diario Yomiuri.
El balance era todavía provisional. El 4 de enero las autoridades locales habían confirmado al menos 78 fallecidos y 330 heridos, todos cerca del epicentro, y una lista de unas 50 personas sin localizar. Más de 33.000 habían abandonado sus casas y más de una docena de localidades seguían aisladas por carreteras agrietadas. Los equipos de rescate trabajaban contra el reloj: los expertos consideran especialmente críticos los tres primeros días.
En Wajima, una ciudad de unos 27.000 habitantes, un gran incendio arrasó parte del puerto y de su entorno, y se derrumbaron edificios, entre ellos uno de siete plantas. Unas 100.000 viviendas estaban sin agua corriente, y más de 36.000 hogares de Ishikawa y Toyama perdieron la luz el primer día. Desde el temblor principal se habían registrado cerca de 600 réplicas. El primer ministro, Fumio Kishida, asumió la dirección de la gestión de la emergencia y elevó de unos 1.000 a 4.600 los militares desplegados en las labores de rescate. Como varias zonas de la península eran difíciles de alcanzar por carretera, el Gobierno envió suministros por mar.
Por qué importa fuera de Japón
Japón se asienta sobre el encuentro de cuatro placas tectónicas y registra cientos de temblores al año, y su normativa de construcción y sus sistemas de alerta están pensados para ello. Aun así, el terremoto volvió a mostrar que los edificios antiguos de madera y las carreteras de acceso son los puntos débiles, y que una región entera puede quedar aislada durante días. Los daños económicos todavía no se habían cuantificado.
En España el riesgo sísmico es moderado en comparación con el japonés, pero no inexistente: el terremoto de Lorca (Murcia) del 11 de mayo de 2011 causó nueve muertos y miles de expedientes de daños. Los daños por terremoto, inundación u otros riesgos extraordinarios los paga en España el Consorcio de Compensación de Seguros, una entidad pública, siempre que el bien tenga una póliza que incluya esa cobertura, financiada con un recargo obligatorio en la prima.
Qué conviene revisar
Si su empresa tiene proveedores, clientes o filiales en Japón o en otras zonas sísmicas, el primer paso es saber dónde están sus puntos críticos: qué componentes o servicios dependen de una sola planta o de una sola región, cuánto stock hay y qué alternativas existen si una carretera, un puerto o una fábrica quedan inutilizados durante semanas.
Conviene revisar también los seguros: qué cubre la póliza de daños materiales, si incluye la pérdida de beneficios por paralización del negocio, qué parte corresponde al Consorcio y qué parte a la aseguradora, y si el capital asegurado de inmuebles y existencias está actualizado. Consulte con su asesor y con su corredor de seguros cómo aplicarlo a su caso.
Los terremotos no se pueden prever, pero sí se puede saber de qué depende cada negocio.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


