PerspectivasEmpresasMundo

OpenAI y Altman: cinco días que enseñan gobierno corporativo

Por Pearson SpecterFecha del hecho: jueves, 23 de noviembre de 20234 min de lecturaImágenes

El consejo de OpenAI destituyó el 17 de noviembre de 2023 a su consejero delegado, Sam Altman, y el 22 anunció su regreso con un consejo renovado. Qué ocurrió y qué lecciones de gobierno deja.

Entre el viernes 17 y el miércoles 22 de noviembre de 2023, OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, destituyó a su consejero delegado, vio cómo casi toda su plantilla se rebelaba y acabó anunciando su regreso. No es un caso trasladable sin más a una pyme o a una empresa familiar, pero muestra con claridad qué ocurre cuando el poder, la información y los intereses de una compañía no están bien repartidos.

Qué ocurrió

El viernes 17, el consejo de OpenAI anunció que Sam Altman dejaba el cargo. Según el comunicado, una revisión interna concluyó que no había sido siempre franco en sus comunicaciones con el consejo, lo que limitaba su capacidad para ejercer sus responsabilidades, y el consejo había perdido la confianza en que pudiera seguir dirigiendo la empresa. La directora de tecnología, Mira Murati, asumió el cargo de forma interina. Greg Brockman, cofundador y presidente de OpenAI, dejó la presidencia del consejo y renunció poco después.

Entre el 19 y el 20 de noviembre, OpenAI sustituyó a Murati por Emmett Shear, antiguo director de Twitch, como consejero delegado interino, y el consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, anunció que Altman y Brockman se incorporarían a Microsoft para dirigir un nuevo equipo de investigación en inteligencia artificial. El lunes 20, más de 740 de los 770 empleados de OpenAI firmaron una carta en la que pedían la dimisión del consejo y el regreso de Altman, y amenazaban con irse a Microsoft. Entre los firmantes estaba Ilya Sutskever, científico jefe y miembro del consejo, que dijo lamentar su papel en la destitución.

El 22 de noviembre (martes por la noche en Estados Unidos), OpenAI anunció un acuerdo de principio para que Altman volviera como consejero delegado con un consejo renovado. El consejo inicial lo forman tres personas: Bret Taylor, antiguo codirector ejecutivo de Salesforce, que lo preside; Larry Summers, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos; y Adam D’Angelo, director ejecutivo de Quora, el único que ya estaba en el consejo anterior. Tasha McCauley, Helen Toner e Ilya Sutskever lo abandonan. OpenAI indicó que seguía ultimando los detalles.

Lo que se sabe del motivo

El consejo era el de la organización sin ánimo de lucro que supervisa OpenAI, y la propia empresa lo describió como el órgano de gobierno de todas sus actividades. Formalmente, el motivo fue la falta de franqueza de Altman, sin más detalles públicos. Según The New York Times, citado por NBC, el consejo llevaba más de un año discutiendo con él a qué ritmo desplegar la inteligencia artificial con seguridad, y Altman era partidario de ir deprisa.

Microsoft, inversora de la compañía con miles de millones de dólares y su proveedora de computación en la nube, dijo tras el anuncio del 22 que se sentía «animada» por los cambios en el consejo. Son informaciones atribuidas a terceros; los hechos concretos que motivaron la destitución no se han hecho públicos.

Lecciones de gobierno corporativo

La primera es quién tiene poder para destituir al primer ejecutivo y ante quién responde. Un consejo pequeño decide rápido, pero sin contrapesos puede equivocarse con la misma rapidez, y la propia estructura de OpenAI, con una entidad sin ánimo de lucro por encima de la empresa, muestra que el diseño de los órganos importa tanto como las personas. La segunda es la comunicación: una decisión de este calado debe poder explicarse a empleados, inversores y socios. Aquí no se dieron detalles, y la reacción fue inmediata.

La tercera es la dependencia de personas clave y de un socio tecnológico: cuando la plantilla puede marcharse en bloque y un socio ofrece acogerla, el poder formal del consejo y el poder real no coinciden. La cuarta es que los estatutos y los pactos se leen antes de la crisis, no durante ella: quién puede cesar al administrador, con qué mayoría y con qué preaviso, y qué derechos tienen los socios o inversores.

En una empresa familiar o participada, conviene comprobar si los estatutos y el pacto de socios definen con claridad esas reglas, si existe un plan de sucesión para las personas clave y si el consejo recibe la información que necesita. Consulte con su asesor cómo aplicarlo a su caso.

Cinco días bastaron para recordar que el gobierno de una empresa se diseña antes de que haga falta.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

Una conversación, cuando usted lo decida.

Respondemos a toda consulta en menos de 24 horas laborables, con total confidencialidad.