El 26 de abril de 2023 la autoridad británica de competencia (CMA) bloqueó la compra de Activision Blizzard por Microsoft, valorada en 68.700 millones de dólares. Por qué lo hizo y qué puede pasar ahora.

El 26 de abril de 2023, la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) del Reino Unido bloqueó la adquisición de Activision Blizzard por Microsoft, que ambas empresas habían anunciado en enero de 2022 por 68.700 millones de dólares. La decisión final siguió a las conclusiones provisionales de febrero y a una investigación en profundidad abierta en septiembre de 2022.
Por qué la CMA la bloqueó
La preocupación de la CMA se centra en los videojuegos en la nube, un mercado joven en el que el juego se transmite desde servidores. En el Reino Unido, los usuarios mensuales activos de juegos en la nube se más que triplicaron entre principios de 2021 y finales de 2022, y se calcula que el mercado podría alcanzar hasta 11.000 millones de libras en el mundo y 1.000 millones en el Reino Unido en 2026. Microsoft ya tiene, según las estimaciones de la CMA, entre el 60 % y el 70 % de los servicios de juegos en la nube del mundo, además de la consola Xbox, el sistema Windows y una infraestructura global en la nube.
La CMA concluyó que a Microsoft le interesaría comercialmente hacer que los juegos de Activision, como Call of Duty, Overwatch o World of Warcraft, fueran exclusivos de su propio servicio en la nube, lo que cerraría el paso a otros operadores y reduciría la innovación y la capacidad de elección de los jugadores británicos.
Microsoft había propuesto un compromiso de diez años que fijaba qué juegos ofrecería, en qué plataformas y con qué condiciones. La CMA lo rechazó por tres motivos: no cubría bien los distintos modelos de negocio en la nube, incluidas las suscripciones multijuego; no estaba suficientemente abierto a proveedores que ofrecen juegos en sistemas operativos de PC distintos de Windows; y uniformaría las condiciones en lugar de dejar que las moldeara la competencia. Martin Coleman, presidente del grupo independiente que decidió, dijo que Microsoft había colaborado de forma constructiva, pero que sus propuestas no eran eficaces.
En las consolas, en cambio, la CMA no vio problema: ya en marzo había descartado provisionalmente esa preocupación, porque Microsoft no tendría incentivo financiero para hacer Call of Duty exclusivo de Xbox, y en la decisión final concluyó que la operación no reducía de forma significativa la competencia en los servicios de juegos para consolas en el Reino Unido. Sony, que se opone a la compra, teme que Microsoft acabe haciendo el juego exclusivo; Microsoft le había ofrecido el mismo acuerdo que dio a Nintendo: Call of Duty en PlayStation al mismo tiempo que en Xbox y con las mismas funciones.
La reacción y lo que viene
Brad Smith, presidente de Microsoft, dijo que la compañía sigue plenamente comprometida con la compra y que recurrirá, y que la decisión refleja una comprensión errónea del mercado. Activision calificó la decisión de desproporcionada, irracional e incoherente con las pruebas y dijo esperar que la operación salga adelante; su consejero delegado, Bobby Kotick, informó a la plantilla de que habían empezado a preparar el recurso ante el Tribunal de Apelación de Competencia del Reino Unido, y un portavoz dijo que la compañía reevaluaría sus planes de crecimiento en el país.
La CMA no es la única autoridad que examina la compra. La Comisión Federal de Comercio de EE. UU. (FTC) demandó en diciembre de 2022 para frenarla, y la Comisión Europea sigue analizando sus efectos sobre la competencia. La decisión británica no cierra el asunto, pero es un obstáculo importante: Activision facturó en el Reino Unido más de 700 millones de libras en 2021.
Qué enseña a otras empresas
El caso muestra que una operación global puede ser revisada por varias autoridades por separado, y que cada una puede llegar a conclusiones distintas. Quien prepare una compra o una fusión con actividad en varios países debería identificar desde el principio qué autoridades tienen que autorizarla, con qué plazos y cómo se reparten los riesgos en el contrato (condiciones suspensivas, plazos de cierre, compromisos de venta de activos). Consulte con su asesor cómo aplicarlo a su caso.
Una fusión global no depende de un solo regulador, y basta uno para detenerla.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


