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China reabre sus fronteras y elimina la cuarentena

Por Pearson Specterlunes, 9 de enero de 20234 min de lectura

El 8 de enero de 2023 China puso fin a la cuarentena de entrada y empezó a reabrir sus fronteras tras tres años. Qué cambia para los viajeros y qué efecto puede tener en la economía y las materias primas.

El domingo 8 de enero de 2023 China puso fin a la cuarentena obligatoria para quienes llegan del extranjero. Era una de las últimas piezas de la política de «covid cero» que había mantenido el país casi cerrado durante cerca de tres años, y llegó después de que en diciembre se levantara el resto de las restricciones sanitarias. Los primeros vuelos aterrizaron en Guangzhou y Shenzhen poco después de medianoche: los 387 pasajeros procedentes de Singapur y Toronto no fueron sometidos a pruebas a su llegada ni a cinco días de aislamiento en centros designados.

Qué cambia exactamente

La medida se anunció el 26 de diciembre de 2022 en una circular de la Comisión Nacional de Salud. Desde el 8 de enero el covid-19 pasa a gestionarse como enfermedad infecciosa de clase B y se cancela la cuarentena centralizada, que antes era de cinco días en un hotel y tres en casa. Siguen vigentes dos requisitos: una prueba negativa hecha en las 48 horas anteriores a la salida y el uso de mascarilla a bordo.

También se levantan los límites al número de vuelos internacionales de pasajeros, entre ellos la llamada política «cinco-uno» y el tope de ocupación, y se anuncian facilidades de visado para los extranjeros. En la frontera con Hong Kong, la primera fase de reapertura permite entrar en la China continental a un máximo de 60.000 residentes de Hong Kong al día; más de 410.000 se habían registrado ya el sábado, según la radiotelevisión pública hongkonesa.

Viajes y turismo

China anunció que reanudaría de forma ordenada los viajes de sus ciudadanos al extranjero y la expedición de pasaportes. Las búsquedas de vuelos al extranjero desde China subieron un 80 % respecto al año anterior, según los datos que recogió la prensa, y Tailandia, Japón, Corea del Sur, EE. UU. y Australia fueron los destinos más buscados.

Los turistas extranjeros, en cambio, todavía no pueden entrar: las fronteras siguen cerradas al turismo y solo se admiten viajes de negocios o familiares. Más de una docena de países han impuesto pruebas obligatorias a los viajeros procedentes de China, unas medidas que Pekín calificó de «inaceptables». España exige a los pasajeros de vuelos procedentes de la China continental un certificado COVID digital de la UE o una prueba negativa, con un periodo inicial de control hasta el 15 de febrero.

El efecto en la economía y las materias primas

La reapertura se interpreta como un posible impulso a la demanda de la segunda economía del mundo, gran consumidora de materias primas. El lunes 9 de enero el Brent subió cerca de un 3 %, hasta unos 81 dólares el barril, y el WTI cerca de un 3,5 %, hasta unos 76 dólares, después de caer más de un 8 % la semana anterior, su peor inicio de año desde 2016. Los analistas citaron la expectativa de una fuerte demanda de combustible de aviación en torno al Año Nuevo Lunar. Es el dato de una sola sesión y puede cambiar.

El Ministerio de Transporte chino prevé más de 2.000 millones de desplazamientos de pasajeros durante los 40 días de la temporada de viajes del Año Nuevo Lunar, que empieza el 21 de enero: un 99,5 % más que un año antes, aunque un 70,3 % de los registrados en 2019.

Conviene no dar por hecho un efecto inmediato. Algunos medios señalaron la preocupación por que el aumento de los viajes provoque nuevos contagios, y el ritmo real de la recuperación china dependerá de factores que aún no se conocen. Quien tenga proveedores o clientes en China puede revisar plazos de entrega, cláusulas de revisión de precios y calendario de viajes de negocios, teniendo en cuenta los controles sanitarios que siguen vigentes en origen y destino.

Una reapertura abre posibilidades; su efecto real se verá en los datos de las próximas semanas.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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