Una explosión en el puerto de Beirut el 4 de agosto de 2020 ha causado, según cifras provisionales, al menos 137 muertos y unos 5.000 heridos. Qué se sabe y qué enseña sobre el almacenamiento de mercancías peligrosas.

El martes 4 de agosto de 2020, dos explosiones sacudieron la zona del puerto de Beirut, la capital de Líbano. La segunda, mucho más potente, siguió a una explosión menor y a un incendio en un almacén del puerto; se oyó a más de 80 kilómetros y se notó en Chipre. Según las autoridades sanitarias, en la mañana del jueves 6 de agosto había al menos 137 muertos y unos 5.000 heridos, y los equipos de rescate seguían buscando desaparecidos. Son cifras provisionales que pueden cambiar.
Qué se sabe
El presidente, Michel Aoun, dijo que en el puerto había 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas. El primer ministro, Hassan Diab, afirmó que los hechos sobre ese almacén peligroso se conocían desde hacía al menos seis años y que era inaceptable que el cargamento hubiera estado allí sin medidas preventivas. El nitrato de amonio se usa sobre todo como fertilizante, pero también es la base de explosivos. El Gobierno ordenó el arresto domiciliario de quienes hubieran intervenido en su almacenamiento y creó un comité de investigación, y el Consejo Supremo de Defensa prometió el máximo castigo para los responsables. Qué desencadenó exactamente la explosión sigue bajo investigación.
Las consecuencias materiales son enormes. Lloyd’s List Intelligence contaba siete buques en el puerto en el momento de la explosión, y fuentes locales citadas por la consultora de seguridad marítima Dryad Global hablaban de que casi toda la infraestructura logística del puerto había quedado destruida. Maersk y Hapag-Lloyd confirmaron daños en sus oficinas, o en las de su agente, en Beirut. Los silos de grano del puerto, que según algunas informaciones guardaban en torno al 85 % de los cereales del país, quedaron destruidos, y Líbano importa cerca del 90 % de su trigo, sobre todo por ese puerto. UNICEF, citando informaciones, decía que la catástrofe podía desplazar a más de 300.000 personas. El país ya atravesaba su peor crisis económica en décadas, con los hospitales bajo presión por la COVID-19.
La lección sobre mercancías peligrosas
El caso muestra lo que puede ocurrir cuando una sustancia peligrosa queda almacenada durante años en un puerto urbano sin controles. En la Unión Europea, la directiva Seveso III, incorporada a la legislación española por el Real Decreto 840/2015, fija umbrales de cantidad a partir de los cuales un establecimiento con sustancias peligrosas debe notificarlo a la autoridad, aplicar una política de prevención de accidentes graves y, en los niveles superiores, elaborar un informe de seguridad y un plan de emergencia. El nitrato de amonio figura en su anexo con umbrales que, según el tipo de producto, van de 10 a 5.000 toneladas para el nivel inferior y de 50 a 10.000 para el superior.
Qué conviene revisar
Para una empresa que almacena, transporta o recibe mercancías a través de puertos y almacenes de terceros, conviene saber qué sustancias peligrosas hay en su cadena y en las instalaciones vecinas, y si su operador logístico cumple la normativa sobre mercancías peligrosas.
En seguros, conviene comprobar si la póliza cubre explosión e incendio, la mercancía almacenada en instalaciones de terceros y la interrupción de la actividad cuando falla un proveedor o un puerto, y qué exclusiones tiene: la cobertura de una explosión puede depender de si se atribuye a un accidente o a un acto violento, y en Beirut la causa sigue investigándose. Consulte con su asesor y con su corredor de seguros cómo aplicarlo a su caso.
Lo que se sabe peligroso y no se gestiona acaba costando mucho más que prevenirlo.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


