- La huelga indefinida de handling de Groundforce, convocada por la CGT, empezó el 4 de agosto y sigue activa un mes después.
- Afecta a unos 11.600 vuelos programados hasta septiembre y ha causado cancelaciones y esperas de equipaje de hasta cinco horas.
- Si la huelga es de personal ajeno a la aerolínea, hay reembolso o transporte alternativo y asistencia, pero en general no compensación.
La huelga indefinida del personal de handling de Groundforce en el aeropuerto de Barcelona-El Prat, convocada por la CGT, que tiene la mayoría en el comité de empresa, empezó a las 00.00 del 4 de agosto de 2026. Afecta a una plantilla de 1.179 trabajadores que atiende a unas veinte aerolíneas, entre ellas Air Europa, Lufthansa, Air France, KLM y Qatar Airways. Un mes después sigue activa. Las cifras de cancelaciones varían según la fuente: los representantes de los trabajadores hablan de entre 10 y 14 vuelos diarios, y otros recuentos, de más de 150 vuelos cancelados desde el inicio.
El sindicato explica que no reclama dinero, sino medidas de seguridad y salud: revisión de riesgos en el trabajo al aire libre con temperaturas extremas, más plantilla, más descansos y turnos revisados. Según los trabajadores, la empresa no ha dado una respuesta satisfactoria y la última reunión negociadora fue el 24 de julio. Para las empresas con viajeros frecuentes, el conflicto complica los desplazamientos de negocios desde y hacia Barcelona.
Servicios mínimos y alcance
El Ministerio de Transportes fijó servicios mínimos distintos según la ruta: el 80 % en agosto y el 77 % en septiembre para las rutas con obligación de servicio público o con destino a territorios no peninsulares; el 58 % y el 57 % para vuelos internacionales o nacionales sin alternativa de transporte público de menos de cinco horas; y el 35 % y el 36 % para conexiones peninsulares con alternativa de menos de cinco horas. El Ministerio calcula unos 11.600 vuelos programados, con cerca de dos millones de viajeros potencialmente afectados.
Los servicios mínimos concilian el derecho de huelga con la prestación de servicios esenciales, pero no evitan los retrasos. Los equipajes han sido el punto más visible: según Airhelp, algunos pasajeros esperaron hasta cinco horas, y el pico de maletas pendientes llegó a unas 6.000, que a principios de septiembre se habían reducido a alrededor de 1.000.
Derechos del viajero
El Reglamento europeo 261/2004 distingue según quién haga la huelga. Si lo hace personal de la propia aerolínea o subcontratado por ella, el pasajero puede tener derecho a una compensación de entre 250 y 600 euros según la distancia, además del reembolso o del transporte alternativo y la asistencia. Si lo hace personal ajeno, como el de servicios de tierra o seguridad, el análisis publicado por Público lo trata como una circunstancia extraordinaria: no hay compensación, pero sí reembolso o transporte alternativo y asistencia cuando el retraso supera ciertos umbrales. Cada caso puede requerir su propio análisis.
En la práctica, conviene guardar billetes, tarjetas de embarque, recibos de gastos y la comunicación de la aerolínea, reclamar primero a la compañía por un canal que deje constancia y, si no hay respuesta en 30 días, acudir a los servicios de consumo o a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Cualquier incidencia con el equipaje debe documentarse en el aeropuerto y comunicarse por escrito cuanto antes.
Qué conviene prever
Las empresas con viajeros frecuentes harían bien en revisar su política de viajes: reservar tarifas flexibles, evitar conexiones ajustadas, facturar solo el equipaje imprescindible y llevar en cabina lo necesario para una reunión. También conviene prever alternativas para el transporte urgente de mercancías o documentación. En un conflicto laboral la información cambia a diario, así que consulte el estado del vuelo con la aerolínea y con Aena antes de salir.
El conflicto recuerda que los servicios aeroportuarios dependen de plantillas reducidas y condiciones exigentes, y que la prevención de riesgos laborales, incluido el trabajo al aire libre con calor extremo, es una exigencia legal y no solo una reivindicación. Cualquier empresa con trabajadores expuestos a altas temperaturas debería revisar su evaluación de riesgos y sus protocolos de calor con su servicio de prevención.
Una huelga larga se gestiona mejor con previsión que con improvisación.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


