- El 7 de mayo, Parlamento y Consejo alcanzaron un acuerdo provisional para simplificar el Reglamento de Inteligencia Artificial.
- Las normas de alto riesgo se aplicarán el 2 de diciembre de 2027 (sistemas autónomos) y el 2 de agosto de 2028 (integrados en productos).
- Se añade la prohibición de la IA que genera contenido sexual o íntimo sin consentimiento y material de abuso sexual infantil.
El 7 de mayo de 2026, negociadores del Consejo de la Unión Europea y del Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo provisional sobre el llamado ómnibus digital de inteligencia artificial, una propuesta de la Comisión para simplificar y retrasar partes del Reglamento de IA. El pacto fija fechas concretas: 2 de diciembre de 2027 para las obligaciones de los sistemas de alto riesgo autónomos y 2 de agosto de 2028 para los de alto riesgo integrados en productos regulados, como los dispositivos médicos con IA. La Comisión había propuesto un aplazamiento de hasta dieciséis meses.
El acuerdo añade una prohibición de las prácticas de IA que generan contenido sexual o íntimo sin consentimiento o material de abuso sexual infantil, aplicable desde el 2 de diciembre de 2026, y acorta de seis a tres meses el periodo de gracia para que los sistemas de IA generativa ya comercializados marquen sus contenidos sintéticos, con nueva fecha del 2 de diciembre de 2026. Falta aún la adopción formal por el Parlamento y por el Consejo, que pretenden culminarla antes del 2 de agosto de 2026, la fecha en la que, de otro modo, se habrían aplicado las obligaciones de alto riesgo.
Qué se aplaza y qué no
El Reglamento de IA entró en vigor en 2024 y se aplica por etapas. Las prohibiciones de las prácticas más dañinas se aplican desde 2025 y este pacto no las retrasa. Lo que se retrasa es el régimen de los sistemas de alto riesgo, que debía empezar a aplicarse el 2 de agosto de 2026, y que ahora se escalona en dos fechas según el tipo de sistema.
Los sistemas de alto riesgo autónomos son los que el reglamento enumera en un anexo por su impacto sobre las personas, como las herramientas de selección y gestión de personal, la evaluación crediticia o ciertos usos en educación y servicios esenciales. Los integrados en productos son, por ejemplo, la IA que forma parte de un dispositivo médico o de una máquina sujeta a otra legislación de seguridad.
Alto riesgo en la práctica
Quien desarrolla o comercializa un sistema de alto riesgo deberá, entre otras cosas, gestionar los riesgos, garantizar la calidad de los datos, documentar el sistema, permitir la supervisión humana y someterlo a una evaluación de conformidad. Quien lo utiliza en su actividad, por ejemplo en el reclutamiento, tendrá deberes propios de uso correcto e información. El aplazamiento da más tiempo para prepararse, pero no cambia el contenido de esas obligaciones.
El acuerdo mantiene, además, la obligación de registrar los sistemas que se declaren exentos del régimen de alto riesgo, aunque con un procedimiento simplificado, y conserva un umbral estricto de necesidad para tratar datos sensibles con el fin de detectar sesgos. Son matices que importan a quienes combinan IA y datos personales.
Qué conviene revisar
Las empresas pueden aprovechar el margen para hacer un inventario de los sistemas de IA que usan o proveen: qué hacen, con qué datos, quién los desarrolla y en qué categoría del reglamento podrían encajar. Los proveedores de herramientas de selección de personal, de análisis de crédito o de contenido generado deberían empezar por ahí.
También conviene revisar los contratos con proveedores tecnológicos, para que prevean quién responde del cumplimiento y de la documentación, y las políticas internas sobre marcado de contenido sintético. Se trata de un acuerdo provisional, no de una norma vigente; el texto final puede ajustarse en su adopción. También es útil designar a una persona responsable de seguir la norma, porque los textos definitivos y las guías de la Comisión pueden precisar el alcance de cada obligación. Consulte con su asesor antes de planificar inversiones.
Más plazo no es menos obligación: conviene usarlo para ordenar qué IA se usa y para qué.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


