Acuerdo comercial entre la UE y EE. UU.

Claves
  • El 27 de julio la presidenta de la Comisión Europea y Trump cerraron en Escocia un acuerdo comercial.
  • Fija un arancel del 15 % para la mayoría de los productos europeos, frente al 30 % con el que se había amenazado.
  • Da certidumbre, pero a un coste: conviene recalcular precios y márgenes con el arancel ya como dato fijo.

El 27 de julio de 2025, la presidenta de la Comisión Europea y Donald Trump cerraron en Escocia un acuerdo comercial que fijaba un arancel del 15 % para la mayoría de los productos europeos. Esa cifra quedaba muy por debajo del 30 % con el que se había amenazado semanas antes, y ponía fin, al menos en parte, a una larga etapa de anuncios cruzados y de incertidumbre para los exportadores de ambos lados del Atlántico. Para muchos empresarios, saber por fin cuál sería la cifra era casi tan importante como la cifra misma.

Para las empresas europeas con exposición a Estados Unidos, la noticia tenía dos lecturas. Por un lado, evitaba el peor escenario y daba, por fin, una referencia sobre la que calcular. Por otro, consolidaba un recargo que antes no existía en esa magnitud, y que habría que absorber, trasladar o compensar de alguna manera en los meses siguientes, según la fuerza negociadora de cada empresa. Un recargo del 15 % afecta de forma distinta a un producto de alto valor añadido que a una mercancía de margen estrecho.

Qué se pactó

El arancel del 15 % pactado no eliminaba el gravamen, pero lo situaba en un nivel claramente inferior al peor escenario que se había planteado.

Como en otros pactos de este tipo, el titular no lo cuenta todo. Hay productos con tratamientos específicos, calendarios de aplicación y detalles técnicos que determinan cuánto se paga realmente. La mayoría de los productos no significa todos, y la diferencia entre la cifra general y la que se aplica a una mercancía concreta puede ser importante para quien exporta, por lo que conviene consultar el detalle con el asesor aduanero. También conviene comprobar desde qué fecha se aplica cada tratamiento, porque las mercancías en tránsito pueden quedar sometidas a condiciones distintas.

Certidumbre, pero a un coste

El acuerdo daba certidumbre, aunque a un coste. Tras meses de anuncios cruzados, las empresas sabían por fin a qué atenerse, y eso permite planificar. Pero un 15 % sigue siendo un recargo importante para productos que antes entraban con aranceles muy bajos.

Saber a qué atenerse tiene un valor propio: permite fijar precios, negociar con clientes y proveedores y calcular márgenes sin tener que prever varios escenarios al mismo tiempo. Aun así, la certidumbre no es absoluta, porque los acuerdos pueden revisarse y el entorno comercial ha demostrado que puede cambiar con rapidez, de modo que conviene mantener cierta flexibilidad en los planes.

Recalcular precios y márgenes

Para exportadores españoles, era momento de recalcular precios y márgenes con el nuevo arancel ya como dato fijo. Conviene valorar qué parte absorbe la empresa, qué parte se traslada al cliente y si hay productos o mercados donde la ecuación deja de salir y merece buscar alternativas.

Una forma práctica de hacerlo es preparar una tabla por producto con el precio actual, el coste del arancel, el margen resultante y la sensibilidad del cliente a una subida. Con ella se pueden tomar decisiones informadas: mantener, subir precios, ajustar el producto o dirigirse a otros mercados. Un asesor puede ayudar a contrastar los números y a preparar la conversación con los clientes. Cuanto antes se haga este cálculo, más margen habrá para decidir con calma.

Un coste conocido es más fácil de gestionar que una amenaza incierta.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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