- Del 6 al 9 de junio se celebraron elecciones al Parlamento Europeo; en Francia ganó la extrema derecha.
- El presidente Macron disolvió la Asamblea Nacional y convocó elecciones legislativas, una decisión de gran calado político.
- La incertidumbre elevó la prima de riesgo francesa; con Francia como primer socio comercial, Cataluña debía seguir el asunto de cerca.
Del 6 al 9 de junio de 2024 se celebraron las elecciones al Parlamento Europeo. En Francia, la victoria de la extrema derecha llevó al presidente Macron a disolver la Asamblea Nacional y a convocar elecciones legislativas. Fue una decisión de gran calado político, que abrió un periodo de incertidumbre en la segunda economía de la zona del euro. Una decisión así implica asumir un riesgo político considerable.
Unas elecciones europeas suelen tener poco efecto inmediato en la vida de una empresa, pero en este caso el resultado nacional tuvo consecuencias políticas directas en uno de los principales socios de España y de Cataluña. Los mercados lo notaron enseguida, y el episodio sirve para entender cómo la política de un país vecino llega a las finanzas y a los negocios de otro. Cataluña, por su relación comercial con Francia, tiene motivos particulares para seguirlo.
Un resultado que sacude
La reacción de Macron al resultado francés fue inmediata y arriesgada. Disolver la cámara significa devolver la palabra a los votantes antes de lo previsto y asumir el riesgo de un resultado distinto del deseado, con todo lo que eso supone para la gobernabilidad del país. Es una facultad que corresponde al presidente, y su ejercicio abre siempre un periodo de campaña y de espera.
Para quien observa desde fuera, lo relevante no es opinar sobre los partidos, sino reconocer que se abría un periodo de incertidumbre. Hasta que se celebraran las elecciones legislativas y se conociera la composición de la nueva cámara, no estaba claro qué política económica seguiría el país, y esa duda se refleja en los precios de los mercados.
Qué es la prima de riesgo
La prima de riesgo es la diferencia entre lo que paga un país por endeudarse y lo que paga otro de referencia. Se mide comparando el rendimiento de los bonos públicos de ambos países: cuanto mayor es la diferencia, más caro le resulta al primero financiarse. Cuando aumenta, los inversores exigen más por prestar a ese país. Es, en cierto modo, un termómetro de la confianza que inspira un país a quienes le prestan dinero.
Esa incertidumbre elevó la prima de riesgo francesa. Un aumento de este tipo no significa por sí solo una crisis, pero sí una señal de que los inversores piden más compensación por un riesgo que perciben mayor. Y, si el coste de financiarse sube para un Estado, tiende a subir también para sus bancos y sus empresas. Por eso la prima de riesgo no es un asunto solo de especialistas en deuda pública: acaba influyendo en el coste del crédito de la economía real.
Por qué importa a Cataluña
Para Cataluña, con Francia como primer socio comercial, era una noticia a seguir de cerca. Una parte considerable de las exportaciones y de las compras de las empresas catalanas tiene como origen o destino el país vecino, de modo que su estabilidad política y económica afecta directamente a la actividad de muchos sectores. Muchas empresas catalanas, de la industria al comercio y al transporte, tienen en Francia un cliente o un proveedor de referencia.
Las empresas con clientes, proveedores o filiales en Francia pueden revisar su exposición y su calendario de cobros y pagos mientras dure la incertidumbre. No se trata de actuar con alarma, sino de conocer los contratos, los plazos y las posibles consecuencias de un retraso o de un cambio de condiciones, y de mantener una comunicación fluida con los socios del otro lado de la frontera. Cuando la incertidumbre se prolonga, esa información ordenada permite decidir con más tranquilidad.
La estabilidad de un vecino cercano es también un activo propio.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


