- En la noche del 13 al 14 de abril de 2024 Irán lanzó más de 300 drones y misiles contra Israel; la gran mayoría fue interceptada.
- Fue el primer ataque iraní directo contra territorio israelí, presentado como respuesta al bombardeo de su consulado en Damasco.
- Los mercados reaccionaron con calma, pero el episodio recuerda que la energía y el transporte marítimo son los primeros canales de contagio.
En la noche del 13 al 14 de abril de 2024, Irán lanzó contra Israel una oleada de más de 300 drones y misiles, entre ellos misiles balísticos y de crucero, que se prolongó durante unas cinco horas. El ejército israelí, con la ayuda de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Jordania, interceptó la gran mayoría de los proyectiles; las propias fuerzas israelíes cifraron en un 99 % los interceptados. Teherán presentó la acción como una represalia por el bombardeo, el 1 de abril, de su consulado en Damasco.
Ese mismo sábado, fuerzas iraníes se habían apoderado, cerca del estrecho de Ormuz, de un buque portacontenedores vinculado a una empresa israelí. Durante el fin de semana se multiplicaron los llamamientos a la contención en las capitales occidentales, y la gran incógnita pasó a ser cómo y cuándo respondería Israel. Para empresas y familias, la cuestión no era tanto quién ganaba la escalada como qué canales económicos podía tocar.
La reacción de los mercados
Los mercados se movieron poco. El petróleo ya había subido en los días previos, ante la expectativa del ataque, y el Brent cotizaba en torno a los 90 dólares por barril; el oro y las bolsas registraron oscilaciones moderadas. Lo habitual en estos episodios es que la incertidumbre se refleje primero en el precio de la energía y en las divisas refugio, y que el movimiento se disipe si no hay daños en las infraestructuras ni interrupciones del suministro.
Que la reacción fuese contenida no significa que el riesgo fuera pequeño. Los analistas insistían en que el desenlace dependía de decisiones políticas todavía por tomar, y los precios pueden cambiar con rapidez si el conflicto se extiende a otros escenarios. Un mercado tranquilo, en esos días, reflejaba sobre todo que el ataque estaba descontado, no que el riesgo hubiera desaparecido.
Por dónde llega el contagio
Oriente Próximo concentra una parte esencial del petróleo y del gas que se consumen en el mundo y varias rutas marítimas estratégicas. Una escalada puede afectar a las empresas por tres vías: el coste de la energía y de los carburantes; el transporte marítimo, con rutas alternativas, plazos más largos y primas de seguro más altas; y las divisas y los tipos de interés, si la inflación vuelve a presionar. El mar Rojo ya estaba afectado desde comienzos de año.
Para una pyme, esto se traduce en preguntas concretas: qué parte de sus costes depende de la energía o de insumos que viajan por esas rutas, si los contratos le permiten repercutir variaciones de precio y cuánto stock de seguridad es razonable mantener. Responderlas en calma es mucho más barato que hacerlo con los precios ya en movimiento.
Qué conviene revisar
Conviene revisar las cláusulas de fuerza mayor y de revisión de precios de los contratos de suministro, las coberturas del seguro de transporte y del seguro de crédito a la exportación, y los plazos de entrega acordados con los clientes. Las familias con inversiones deben comprobar que su cartera responde a su horizonte y a su tolerancia al riesgo, no a los titulares de cada día.
Un plan de contingencia sencillo, con proveedores alternativos y responsables definidos, cuesta poco cuando hay calma y mucho cuando falta. Consulte con su asesor cómo aplicarlo a su caso.
La calma de los mercados es una buena noticia; la preparación sigue siendo tarea de cada empresa.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


