- El 27 de diciembre el Gobierno aprobó un decreto que prorrogaba en 2024 parte de las medidas contra la inflación, como el IVA reducido de algunos alimentos y las ayudas al transporte público.
- La retirada se haría de forma gradual, pero las medidas son temporales por definición: no conviene construir el presupuesto sobre su permanencia.
- 2023 fue el año del techo de tipos: quien mantuvo la calma y revisó su plan con datos llegó a 2024 con margen.
El 27 de diciembre de 2023 el Gobierno aprobó un decreto que prorrogaba en 2024 parte de las medidas contra la inflación, como el IVA reducido de algunos alimentos y las ayudas al transporte público. La retirada de estas medidas se haría de forma gradual, no de golpe.
La decisión llegaba en los últimos días del año, cuando muchas empresas y familias hacen balance y planifican el siguiente ejercicio. Saber qué medidas continúan y cuáles no es parte esencial de ese ejercicio: afecta a los precios de venta, a los costes y al presupuesto doméstico. Y es, además, una buena ocasión para repasar lo que dejó un año marcado por los tipos de interés. Estas medidas se aprobaron en su día para amortiguar el impacto de la subida de precios, y su prórroga parcial refleja el equilibrio que los gobiernos buscan entre aliviar a los hogares y recuperar poco a poco la normalidad fiscal.
Qué se prorrogó
Se trata de una prórroga selectiva: no todas las medidas continúan, y las que lo hacen, como el IVA reducido en algunos alimentos o el apoyo al transporte público, se retirarán por etapas en lugar de desaparecer de golpe.
Una prórroga parcial significa que algunas medidas continúan, otras se modifican y otras desaparecen, de acuerdo con el calendario que fije la norma. Para los comercios y los negocios que aplican el IVA reducido, es importante conocer la fecha y las condiciones exactas de cada tramo, de manera que la facturación y los precios reflejen en cada momento el tratamiento fiscal correcto. Un decreto-ley de este tipo entra en vigor de inmediato, pero debe ser convalidado por el Congreso en un plazo determinado, lo que significa que su contenido puede confirmarse, modificarse o derogarse en las semanas siguientes.
Qué significa para los hogares
La retirada gradual permite a los hogares y a los comercios adaptarse poco a poco al nuevo nivel de precios. Con todo, estas medidas son temporales por definición, y conviene no construir el presupuesto familiar o empresarial sobre la idea de que seguirán indefinidamente.
Es prudente calcular qué ocurriría con los gastos si se retiraran antes de lo previsto, y reservar un margen para absorber el cambio. Un ejercicio sencillo consiste en sumar el ahorro que supone cada medida en el presupuesto del hogar o del negocio y ver cuánto pesaría si desapareciera, para decidir si hace falta ajustar algún gasto o acumular una pequeña reserva. El efecto de la retirada gradual no es uniforme: depende de los hábitos de consumo de cada hogar, de su nivel de ingresos y de la importancia que tengan en su gasto los productos y servicios afectados por las medidas.
El balance de 2023
2023 fue el año del techo de tipos: crisis bancaria en primavera, Euríbor en máximos en otoño y primeras señales de bajadas en diciembre. Quien mantuvo la calma y revisó su plan con datos llegó a 2024 con margen.
Para empezar el nuevo año con orden, conviene repasar la deuda y las cuotas, el colchón de liquidez, los contratos que vencen y los seguros, y aprovechar para hablar con el asesor. Un repaso así no exige grandes decisiones, pero sí tiempo y cifras actualizadas, y suele revelar ajustes sencillos que dan tranquilidad durante todo el año. Aprovechar el cierre del ejercicio para ordenar la documentación fiscal, revisar las deducciones aplicables y planificar los vencimientos del año siguiente es una práctica sencilla que evita prisas de última hora y descuidos costosos. Y conviene fijar una o dos prioridades para el año, como reducir deuda cara, reforzar la reserva de liquidez o actualizar los seguros, en lugar de intentar cambiarlo todo a la vez, porque los planes pequeños pero constantes suelen cumplirse mejor.
Un año de sobresaltos se afronta mejor con un plan revisado que con respuestas improvisadas.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


