El Euríbor toca techo

Claves
  • A principios de noviembre se confirmó que el Euríbor a doce meses había cerrado octubre con una media por encima del 4 %, su nivel más alto desde 2008.
  • Quien revisó su hipoteca en esos meses pagó la cuota más alta en quince años.
  • Sería el techo del ciclo, pero una bajada gradual no devuelve de inmediato las cuotas a los niveles anteriores: conviene revisar las opciones con la entidad.

A principios de noviembre de 2023 se confirmó que el Euríbor a doce meses había cerrado octubre con una media por encima del 4 %, su nivel más alto desde 2008. Con el tiempo se vería que aquel mes marcó el techo del ciclo, aunque en ese momento nadie podía saberlo con certeza.

Para miles de familias españolas, el dato no era una abstracción: la gran mayoría de las hipotecas variables del país se referencian a este índice, de modo que su evolución determina directamente lo que se paga cada mes. Y para muchas empresas, que también tienen deuda vinculada al Euríbor, representaba un coste financiero notablemente mayor que el de apenas dos años antes. Conviene tener presente que el Euríbor se publica a distintos plazos y que cada hipoteca se refiere a uno concreto, normalmente el de doce meses. Saber cuál es el que corresponde al propio contrato evita seguir cifras que no son las relevantes.

Qué se confirmó

Que el Euríbor llegara a su nivel más alto desde 2008 importa porque es el tipo al que se refieren la mayoría de las hipotecas variables en España, y se actualiza con las expectativas del mercado sobre los tipos del BCE.

Es, en esencia, el precio al que los bancos europeos se prestan dinero entre sí a ese plazo. Aunque no lo fija el BCE directamente, se mueve en función de lo que el mercado espera que haga el banco central. Por eso cuando el BCE sube los tipos, o se espera que lo haga, el Euríbor sube, y cuando se anticipan bajadas, suele moverse a la baja antes de que ocurran.

La cuota más alta en quince años

Quien revisó su hipoteca en esos meses pagó la cuota más alta en quince años. En una hipoteca variable, el cambio se produce en cada revisión, normalmente cada seis o doce meses, de modo que el efecto llega con retraso y de golpe para quien tiene una revisión próxima.

Eso significa que no todos los hipotecados lo notaron al mismo tiempo. Quien revisaba su cuota en otoño de 2023 recibió el impacto completo de la subida acumulada, mientras que otros todavía lo tenían por delante. Conocer la fecha de la próxima revisión y simular la cuota con el índice vigente permite anticipar cuánto cambiará el presupuesto mensual. Algunas entidades aplican diferenciales distintos según la contratación de otros productos, como seguros o domiciliaciones, y conviene comprobar si esos requisitos se siguen cumpliendo y qué ocurre con el tipo si dejan de cumplirse.

Un techo con matices

Sería el techo del ciclo. Desde entonces, la tendencia fue a la baja, aunque lenta. Una bajada gradual alivia a las familias, pero no devuelve de inmediato las cuotas a los niveles anteriores: la revisión sigue el calendario del contrato y el índice debe mantenerse bajo durante meses para que el alivio sea completo.

Conviene revisar con la entidad las opciones que existan, como los cambios a tipo fijo o mixto, y valorar con calma los costes y condiciones de cada alternativa antes de decidir. Una novación puede aportar tranquilidad, pero suele tener comisiones y condiciones propias, y no siempre compensa. Lo recomendable es comparar con cifras y, si hay dudas, consultar con un asesor. Si se decide explorar un cambio de condiciones, es útil pedir ofertas por escrito, comparar el coste total durante el periodo previsto de permanencia y tener presente que una mejora de cuota a corto plazo puede encarecer el conjunto de la operación.

Un máximo ya superado no borra el esfuerzo que supuso.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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