Argentina irá a una segunda vuelta

Claves
  • En la primera vuelta del 22 de octubre, Sergio Massa obtuvo en torno al 36,7 % y Javier Milei cerca del 30 %; ambos disputarán el balotaje del 19 de noviembre.
  • Patricia Bullrich quedó tercera, con alrededor del 23,8 %, y la participación rondó el 74 % del censo.
  • Argentina arrastra inflación de tres cifras y fuertes controles cambiarios, lo que afecta a empresas y familias con vínculos en el país.

El domingo 22 de octubre de 2023 Argentina celebró la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. Con el 98 % de las mesas escrutadas, el ministro de Economía y candidato oficialista, Sergio Massa (Unión por la Patria), obtuvo en torno al 36,7 % de los votos; el economista libertario Javier Milei (La Libertad Avanza), alrededor del 30 %, y la candidata de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, el 23,8 %. Como ninguno alcanzó el umbral exigido para ganar en primera vuelta, Massa y Milei disputarán el balotaje el 19 de noviembre.

El resultado sorprendió a muchos encuestadores, que daban a Milei como primero. Importa más allá de Argentina por la dimensión económica de lo que se decide: el país vive una inflación anual de tres cifras, una moneda con varios tipos de cambio, fuertes restricciones al movimiento de capitales y una deuda externa que condiciona su relación con el Fondo Monetario Internacional. Las propuestas de los dos candidatos para esa situación son muy distintas.

Dos propuestas distintas

Massa representa, en líneas generales, la continuidad del actual gobierno, con un programa de estabilización gradual, el mantenimiento de un papel activo del Estado y la negociación con el Fondo Monetario Internacional. Milei propone una ruptura: reducir drásticamente el gasto público, liberalizar la economía y, en su versión más conocida, dolarizar la economía y cerrar el banco central. Ambas propuestas plantean incógnitas sobre su viabilidad política y sus efectos a corto plazo.

No corresponde a esta nota anticipar el resultado ni tomar partido. Lo relevante para un lector con intereses en el país es que la segunda vuelta introduce unas semanas de incertidumbre sobre el tipo de cambio, las reglas de repatriación de beneficios y la política económica de los próximos años, y que cualquiera de los dos escenarios exigirá tiempo para traducirse en medidas concretas.

Efectos para empresas y familias

Las empresas españolas con filiales, socios o clientes en Argentina se enfrentan a un entorno de controles de cambios: dificultades para acceder a divisas, para pagar importaciones o para repatriar dividendos, y una brecha entre el tipo de cambio oficial y los paralelos. Esto afecta a la valoración de los activos, a los contratos en pesos y a la planificación de tesorería. Un cambio de gobierno puede alterar esas reglas, aunque la forma y el ritmo de cualquier cambio son inciertos.

Más allá del resultado, la economía argentina arrastra desequilibrios que difícilmente se corregirán con rapidez, gane quien gane: déficit fiscal, reservas bajas y una inflación que erosiona ingresos y ahorros. Para las empresas, esto exige prudencia en los plazos de cobro y en los contratos en moneda local. También conviene recordar que las elecciones no cambian de un día para otro el marco legal: las normas vigentes seguirán aplicándose hasta que se modifiquen, y cualquier reforma importante requerirá tiempo y apoyo parlamentario.

Qué conviene revisar

Las empresas con exposición a Argentina deberían revisar sus cláusulas de ajuste, la moneda de pago y los mecanismos de cobertura, así como los plazos de cobro y la posibilidad de repatriar fondos. Conviene valorar escenarios distintos tras la segunda vuelta, sin presuponer cuál será el ganador.

Las familias con vínculos en el país pueden revisar qué bienes y cuentas mantienen allí y si cumplen las obligaciones de información fiscal en España, como las declaraciones de bienes en el extranjero. Las decisiones sobre divisas, inmuebles o herencias deben tomarse con calma y con asesoramiento; esta nota es información general y no una recomendación de inversión.

Una segunda vuelta es un paréntesis de incertidumbre; la prudencia consiste en prepararse para varios resultados.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

Una primera reunión no le compromete a nada.

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