Despidos masivos en las tecnológicas

Claves
  • El 18 de enero Microsoft anunció 10.000 despidos y el 20 de enero Alphabet, matriz de Google, anunció 12.000.
  • La demanda digital se disparó con la pandemia y las empresas contrataron al ritmo de esa expectativa de crecimiento.
  • La lección para la mediana empresa: crecer en plantilla al ritmo de los ingresos recurrentes, no de las expectativas.

El 18 de enero de 2023 Microsoft anunció 10.000 despidos, y dos días después, el 20 de enero, Alphabet, la matriz de Google, anunció otros 12.000. Las grandes tecnológicas ajustaban sus plantillas tras el crecimiento acelerado de los años de la pandemia, en un movimiento que sorprendió por la dimensión de las cifras y por proceder de compañías con grandes recursos.

La noticia fue relevante más allá del sector tecnológico. Estas empresas son referencia en la forma de organizar el trabajo y de planificar el crecimiento, y su ajuste planteaba una pregunta incómoda para cualquier empresa: hasta qué punto una plantilla dimensionada para un escenario optimista resulta sostenible cuando el entorno se normaliza. Además, el episodio recordó que la reputación de una empresa como empleadora se construye también en las fases de ajuste: la forma de comunicar, de acompañar a las personas afectadas y de explicar las decisiones deja huella durante años.

Por qué ocurrió

Durante la pandemia la demanda de servicios digitales se disparó y muchas compañías contrataron al ritmo de esa expectativa. Se asumió que el crecimiento extraordinario del momento sería la nueva normalidad, y se construyeron estructuras de costes para sostenerlo. Contratar en una fase de euforia es relativamente fácil; lo difícil llega cuando el ritmo se modera.

Cuando el crecimiento se normaliza, la estructura de costes queda sobredimensionada y el ajuste de plantilla llega de golpe, no de forma gradual. Los ingresos se adaptan en meses, pero los costes fijos, y en especial los de personal, tienen una inercia mucho mayor. Esa diferencia de velocidad es lo que explica que las correcciones, cuando llegan, sean tan visibles. A esto se suma que las expectativas de crecimiento suelen formarse mirando el pasado reciente: si los últimos trimestres fueron excepcionales, es fácil proyectarlos hacia delante sin preguntarse qué parte de esa demanda era puntual.

Una lección para la empresa mediana

Ni las empresas más rentables escapan a los ciclos. Para una empresa mediana, la lección era crecer en plantilla al ritmo de los ingresos recurrentes, no de las expectativas. Una previsión comercial optimista puede no cumplirse, mientras que una nómina mensual es un compromiso cierto. Cuando ambas cosas se desajustan, el margen de maniobra se estrecha rápidamente.

Los costes de personal son, además, los más difíciles de revertir: por la indemnización, por el clima interno y por el conocimiento que se pierde cuando una persona se marcha. Un despido afecta también al ánimo de quienes se quedan, a la relación con los clientes que dependían de ese equipo y a la capacidad de volver a contratar cuando la actividad se recupere. Para una empresa mediana el margen de error es menor que para una gran tecnológica, porque dispone de menos reservas y de menos alternativas para recolocar a su equipo si el ritmo de ventas cambia.

Qué conviene revisar

Conviene contrastar cada incorporación con ingresos ya contratados y no solo previstos, y mantener cierta flexibilidad en la estructura: colaboradores externos, contratos temporales bien justificados o proyectos con presupuesto cerrado. No se trata de renunciar a crecer, sino de decidir qué parte del crecimiento se apoya en compromisos firmes y qué parte en esperanzas.

También es útil preguntarse, con el asesor laboral y financiero, cuánto tiempo aguantaría la empresa si los ingresos cayeran de forma inesperada y qué decisiones se tomarían primero. Una plantilla ajustada al ciclo protege tanto a la empresa como a quienes trabajan en ella. Un ejercicio útil es simular qué ocurriría con la rentabilidad si los ingresos cayeran un porcentaje moderado durante un año, y decidir ahora, con tranquilidad, qué costes se podrían ajustar primero y cuáles habría que proteger.

Crecer despacio no es crecer poco: es crecer con margen para equivocarse.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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