La inflación de EE. UU. empieza a ceder

Claves
  • El 12 de enero se publicó que la inflación de EE. UU. bajó al 6,5 % en diciembre, sexto mes consecutivo de moderación.
  • Lo que cedía era la velocidad del encarecimiento, no el nivel de precios, que seguía subiendo.
  • Un dato mensual no es una tendencia: conviene presupuestar con tipos altos durante más tiempo del deseable.

El 12 de enero de 2023 se publicó que la inflación estadounidense había bajado al 6,5 % en diciembre, sexto mes consecutivo de moderación. Era la señal que los mercados llevaban meses esperando, después de un largo periodo en el que los precios habían ido tensando los presupuestos de hogares y empresas.

La noticia importaba más allá de Estados Unidos. La economía estadounidense marca buena parte del tono de los mercados financieros mundiales, y lo que ocurre con sus precios y con los tipos de su banco central acaba influyendo en el coste de la financiación en Europa. Por eso el dato se leyó como un posible punto de inflexión, aunque aún no como el final del problema.

Qué mide el índice de precios

El índice de precios al consumo mide cuánto cuestan, en conjunto, los bienes y servicios que compra un hogar medio. Se expresa como variación respecto al mismo mes del año anterior, de modo que una tasa del 6,5 % significa que esa cesta cuesta un 6,5 % más que doce meses antes, no que los precios hayan subido ese porcentaje en el último mes.

Que la tasa baje seis meses seguidos indica que el ritmo de encarecimiento se frenaba, aunque los precios seguían subiendo. Es una distinción importante: lo que cedía era la velocidad, no el nivel. Para que los precios volvieran a niveles anteriores tendría que haber una bajada real, algo que rara vez ocurre, y por eso la discusión suele centrarse en cuánto tarda la tasa en acercarse a su objetivo. Por eso conviene leer siempre la tasa junto con su tendencia: una cifra aislada dice menos que la trayectoria de varios meses, y los bancos centrales miran precisamente esa trayectoria antes de modificar su política.

Lo que miraban los mercados

Los mercados empezaron a pensar en el final de las subidas de tipos. La pregunta ya no era tanto si los precios bajarían, sino a qué velocidad lo harían y cuánto tiempo se mantendrían altos los tipos de interés. Un banco central sube los tipos para enfriar la demanda y, con ella, los precios; cuando la inflación cede, gana margen para detenerse.

Pero ese margen no equivale a una bajada inmediata. Los bancos centrales suelen esperar a ver que la moderación se consolida durante varios meses antes de cambiar de rumbo, y prefieren pecar de prudentes. Para quien toma decisiones de financiación o de inversión en la empresa, la señal es útil, pero no sustituye a un análisis de los distintos escenarios posibles. En la práctica, los mercados pueden reaccionar con fuerza a cada dato mensual, mientras que las decisiones de una empresa o de una familia necesitan un horizonte más largo y menos sujeto a sobresaltos.

Qué conviene tener presente

Un dato mensual no es una tendencia. Para las empresas y las familias con financiación a tipo variable, la prudencia pasa por presupuestar con tipos altos durante más tiempo del deseable y no dar el ciclo por cerrado antes de tiempo. Una cuota que hoy se puede asumir con holgura conviene revisarla también en un escenario menos favorable.

También es buen momento para repasar el calendario de vencimientos de la deuda, las condiciones de los préstamos que se acercan a su revisión y las alternativas que ofrece la entidad, como fijar parte del tipo o amortizar de forma anticipada. Hablar con el banco y con el asesor financiero con tiempo suele dar más opciones que hacerlo cuando la revisión ya está encima. No se trata de predecir qué hará el banco central, sino de comprobar que el presupuesto resiste varios escenarios sin tener que improvisar si el calendario de tipos resulta distinto del esperado.

Que la inflación ceda es una buena noticia; que los tipos bajen con ella es otra cuestión.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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