- El 21 de julio el BCE subió los tipos medio punto, más de lo anunciado en junio, y dejó atrás los tipos negativos.
- Presentó un instrumento para evitar tensiones en la deuda de los países más endeudados; ese mismo día dimitió Mario Draghi en Italia.
- Empezaba la subida de tipos más rápida en la historia del euro: el impacto en hipotecas variables y financiación llegaría con las revisiones de 2023.
El 21 de julio de 2022 el Banco Central Europeo subió los tipos de interés medio punto, más de lo que había anunciado en junio, y dejó atrás los tipos negativos. También presentó un instrumento para evitar tensiones en la deuda de los países más endeudados. Ese mismo día dimitió Mario Draghi en Italia, lo que añadía un ingrediente político a una jornada ya cargada de contenido económico. La coincidencia de ambas noticias en la misma fecha fue un recordatorio de lo entrelazadas que están la política y la economía en la eurozona.
Era la primera subida del BCE en once años, y llegaba en un tono más decidido del esperado. Para millones de hogares y empresas de la eurozona, suponía el comienzo de un cambio de entorno financiero: el dinero dejaba de ser casi gratuito y el coste de la deuda empezaba a subir de forma visible. La decisión confirmaba que la prioridad del banco central era frenar la inflación, incluso a costa de encarecer el crédito.
Más de lo anunciado
En junio el BCE había hablado de un cuarto de punto. Subir medio punto en julio fue una señal de urgencia: la inflación preocupaba lo bastante como para adelantar el ritmo. Y dejar atrás los tipos negativos cerraba una etapa excepcional de la política monetaria europea.
Cuando un banco central supera sus propias previsiones comunicadas, envía un mensaje de determinación, pero también reduce la capacidad de los agentes económicos para planificar con certeza. Por eso las empresas y las familias hacen bien en no tomar como techo ni como suelo ninguna cifra anunciada: los movimientos futuros dependerán de los datos y pueden ser mayores o menores de lo esperado. La señal más útil para quien debe planificar es que la dirección de los tipos estaba clara, aunque el ritmo exacto no lo estuviera.
Una red para los países más endeudados
El instrumento presentado el mismo día buscaba evitar que la subida de tipos provocase tensiones desproporcionadas en la deuda de los países con más endeudamiento. Es una forma de proteger la cohesión de la zona del euro, porque las condiciones de financiación de un Estado afectan al conjunto, y por eso el BCE vigila la coherencia de su política monetaria.
En una unión monetaria, todos los países comparten la misma política de tipos, pero no todos tienen la misma carga de deuda ni la misma capacidad de afrontarla. Si el coste de financiación de un país se disparase por razones ajenas a su situación real, podría trasladar tensiones al resto. Un mecanismo de este tipo pretende evitar ese riesgo sin renunciar a combatir la inflación.
El impacto llegaría después
Empezaba la subida de tipos más rápida en la historia del euro. Para las hipotecas variables y la financiación de las empresas, el impacto se notaría con toda su fuerza en 2023, cuando se fueran revisando las cuotas. Anticipar ese calendario permite decidir con tiempo si conviene fijar el tipo, amortizar o renegociar.
Una buena práctica es construir un calendario con las fechas de revisión de cada préstamo, calcular cuánto subirían las cuotas con distintos escenarios de tipos y comprobar si el presupuesto lo soporta. Si no, hay margen para actuar antes de que la revisión llegue. Hablar con la entidad financiera y con un asesor permite ordenar las opciones y decidir con tranquilidad. Cada familia o empresa debería saber en qué mes se revisa su préstamo y con qué índice, porque ese dato convierte una noticia general en una cifra concreta.
El efecto de una subida de tipos no llega el mismo día: llega con cada revisión.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


