- Francia suspendió 48 horas el tráfico desde el Reino Unido, incluidos los camiones, por la nueva variante del coronavirus.
- Se formaron colas de camiones en Kent y el Eurotúnel suspendió sus servicios.
- A once días del fin del periodo transitorio, la logística tuvo un ensayo general de lo que puede venir.
En la noche del 20 de diciembre de 2020, Francia suspendió durante 48 horas el tráfico procedente del Reino Unido, incluidos los camiones, tras la detección de una nueva variante del coronavirus en el sur de Inglaterra. El Eurotúnel suspendió sus servicios y miles de camiones quedaron retenidos en el condado de Kent. Alemania, Italia, los Países Bajos, Bélgica, Austria, Irlanda y otros países anunciaron restricciones generales a los vuelos desde el Reino Unido. Las autoridades británicas, por su parte, habían anunciado ese mismo fin de semana restricciones más estrictas en Londres y el sudeste de Inglaterra.
La medida llegó a once días del fin del periodo transitorio del Brexit y en plena campaña de Navidad. Para las empresas con cadenas de suministro entre Europa y el Reino Unido, fue un ensayo general, muy visible, de lo que puede ocurrir cuando la frontera se cierra o se ralentiza: mercancías retenidas, plazos incumplidos y costes imprevistos que se acumulan en cuestión de horas. Por eso no conviene tratar el episodio como una anécdota: es una señal.
Qué pasó en la frontera
El corredor entre el Reino Unido y el continente, que atraviesan cada día miles de camiones, depende de unos pocos puntos: el puerto de Dover, el túnel bajo el Canal y los transbordadores. Cuando Francia cerró el acceso, los camiones se acumularon en las carreteras de Kent a la espera de una decisión. La reanudación del tráfico dependió de acordar controles, como las pruebas rápidas a los conductores. La incertidumbre sobre cuánto duraría el cierre complicaba cualquier decisión de reencaminar la carga.
Al mismo tiempo, varios países europeos y otros del mundo suspendieron o limitaron los vuelos con el Reino Unido, por temor a que la variante, que según los primeros datos se transmitía con mayor facilidad, se extendiera. La situación cambiaba de hora en hora, y las empresas dependían de la información que facilitaba cada gobierno, a menudo con poca antelación.
Qué muestra para la logística
Muchas cadenas de suministro funcionan con inventarios mínimos y entregas ajustadas a la hora. Una interrupción de dos días en un punto crítico basta para dejar sin existencias a un cliente. Los productos frescos y perecederos son los más sensibles, y las empresas que venden a minoristas británicos trabajan con plazos muy ajustados, sobre todo en vísperas de Navidad. Un retraso en la entrega puede significar penalizaciones contractuales o la pérdida de un cliente.
Aunque aquella interrupción fue temporal, mostró cuánto dependen los flujos comerciales de decisiones rápidas y de que existan alternativas. A partir del 1 de enero, además, las mercancías entre la Unión y el Reino Unido pasarían a requerir declaraciones aduaneras, con independencia de que hubiera o no acuerdo comercial, de modo que los retrasos podían dejar de ser excepcionales.
Qué conviene revisar
Las empresas que envían o reciben mercancías del Reino Unido deberían revisar las cláusulas de fuerza mayor y de plazos de entrega, la cobertura de sus seguros de transporte y las alternativas de ruta y de almacenamiento. También conviene valorar un stock adicional en los productos críticos y hablar con el transitario sobre la capacidad disponible en las próximas semanas.
Una buena práctica es mantener actualizados los datos de contacto de transportistas, aduanas y clientes, y definir quién decide qué cuando surge un imprevisto. Estas recomendaciones son de carácter general; cada negocio debe valorar su exposición con su asesor logístico y aduanero antes de modificar contratos o compromisos de entrega. Si el negocio depende de un solo corredor logístico, es el momento de valorar una alternativa de respaldo.
La logística rara vez se nota hasta que se detiene, y por eso conviene preparar el plan B antes.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


