El BCE refuerza su programa hasta 2022

Claves
  • El 10 de diciembre el BCE añadió 500.000 millones a su programa de emergencia y lo extendió hasta marzo de 2022.
  • Ese mismo día, la UE desbloqueó el presupuesto y el fondo de recuperación, un paso más hacia la llegada efectiva de las ayudas.
  • Con tipos bajos más tiempo, el dinero quieto pierde valor: conviene decidir cuánta liquidez mantener y qué hacer con el resto.

El 10 de diciembre de 2020 el Banco Central Europeo añadió 500.000 millones de euros a su programa de compras de emergencia y lo extendió hasta marzo de 2022. Ese mismo día, la Unión Europea desbloqueó el presupuesto y el fondo de recuperación, que habían quedado bloqueados. Dos decisiones que, juntas, reforzaban el sostén institucional a la economía europea. El mensaje combinado era de continuidad en el apoyo.

Para empresas y familias, la lectura combinada era clara: el entorno de tipos bajos iba a prolongarse, y las ayudas europeas, tras un periodo de incertidumbre sobre su desbloqueo, se acercaban a su puesta en marcha. Era un momento adecuado para repasar la gestión de la liquidez y para entender qué implicaba, en la práctica, vivir en un entorno de dinero barato durante varios años más.

Más compras, más tiempo

El BCE reforzó su programa de compras de emergencia con 500.000 millones adicionales y lo extendió hasta marzo de 2022. Ampliar el programa significaba que el banco central seguiría sosteniendo el mercado de deuda durante más tiempo y, con ello, que los tipos de interés se mantendrían bajos durante un periodo largo.

Esa previsibilidad tiene un valor para quienes se financian: permite planificar inversiones y refinanciaciones con una visión más estable del coste del dinero. Pero tiene también una cara menos favorable para quienes ahorran, porque la rentabilidad de los productos conservadores seguiría siendo muy reducida. El programa, además, no es permanente, y la salida de este tipo de políticas suele requerir cuidado para no provocar perturbaciones. Por eso no conviene dar por permanente un entorno que, por definición, depende de decisiones que pueden revisarse.

El fondo europeo, desbloqueado

Ese mismo día, la UE desbloqueó el presupuesto y el fondo de recuperación. Era una buena noticia para la perspectiva de una recuperación coordinada, porque permitía que los fondos acordados en julio pudieran empezar a ponerse en marcha. Para las empresas, un paso más hacia la llegada efectiva de las ayudas.

Desbloquear un fondo no significa que el dinero llegue a las empresas al día siguiente: después hay que aprobar los planes nacionales, abrir las convocatorias, evaluar los proyectos y justificar el gasto. Pero eliminaba un obstáculo político de importancia y reducía el riesgo de retrasos prolongados. Quien estuviera preparando proyectos podía hacerlo con una confianza algo mayor en que el marco acabaría funcionando. Aun así, los calendarios políticos rara vez coinciden con los de la tesorería, y conviene no contar con ingresos todavía no recibidos.

El coste de dejar el dinero quieto

Con tipos bajos garantizados por más tiempo, el coste de no tener un plan para la liquidez ociosa seguía creciendo: el dinero quieto perdía valor año tras año. Mantener tesorería es necesario, pero tener más de la que se necesita tiene un coste. Conviene decidir cuánta liquidez conviene conservar y qué hacer con el resto, con asesoramiento y de acuerdo con los objetivos de cada cual. Mantener dinero parado por inercia es una decisión, aunque no se perciba como tal.

Un punto de partida es separar el dinero según su función: el que sirve para los gastos de los próximos meses, el que cubre imprevistos y el que no se necesitará durante años. A partir de ahí, el asesor puede ayudar a valorar alternativas coherentes con cada plazo y con el nivel de riesgo que cada persona esté dispuesta a asumir, sin prometer rentabilidades y sin perder de vista que cualquier opción tiene ventajas y riesgos propios. Ningún producto es adecuado para todos: lo que importa es que encaje con el plazo, la necesidad de liquidez y la tolerancia al riesgo.

Un plan para la liquidez ociosa vale más que dejarla donde está por inercia.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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