Asia firma el mayor acuerdo comercial del mundo

Claves
  • El 15 de noviembre quince países de Asia-Pacífico, entre ellos China, Japón, Corea del Sur y Australia, firmaron la RCEP.
  • Un acuerdo así fija reglas comunes para el comercio entre los firmantes, con efectos jurídicos para las empresas que operan en la región.
  • Los acuerdos comerciales reescriben las reglas del juego, incluso para quienes no son parte: conviene revisar contratos y cadenas de suministro.

El 15 de noviembre de 2020 quince países de Asia-Pacífico, entre ellos China, Japón, Corea del Sur y Australia, firmaron la Asociación Económica Integral Regional, conocida por sus siglas en inglés como RCEP. Era un tratado comercial de enorme alcance en una región que concentra una parte decisiva de la producción y del consumo mundiales, y su firma se produjo en pleno año de pandemia y de tensiones comerciales. Los acuerdos de este tipo suelen requerir largas negociaciones, y su aplicación completa se extiende en el tiempo.

Aunque no incluye a ningún país europeo, la RCEP interesa a las empresas de Europa que compran, venden o producen en Asia, y a quienes compiten con firmas asiáticas en terceros mercados. Un acuerdo de este tipo modifica las condiciones en las que se comercia dentro de una región clave y, con el tiempo, puede alterar los flujos de comercio y las cadenas de suministro a escala global. Es, además, un recordatorio de que el comercio internacional se reorganiza también al margen de Europa.

Qué es la RCEP

La RCEP es, en esencia, un tratado comercial que agrupa a esos quince países bajo un mismo conjunto de normas. Un acuerdo así establece reglas comunes para el comercio entre los firmantes, como la reducción de aranceles y la facilitación de intercambios, con efectos jurídicos para las empresas que operan en la región.

Entre esas reglas suelen figurar disposiciones sobre el origen de las mercancías, los procedimientos aduaneros y la solución de controversias. Un producto fabricado con componentes de varios países firmantes puede beneficiarse de condiciones más favorables si cumple los criterios de origen del acuerdo, lo que fomenta que las cadenas de suministro se organicen dentro de la región. Los detalles técnicos son extensos y conviene consultarlos con especialistas. Lo importante, para una empresa, es saber si sus mercados, proveedores o competidores están dentro del acuerdo.

Asia integra, Occidente discute

Mientras Europa y Estados Unidos discutían de aranceles, Asia integraba su comercio. La diferencia de enfoque es significativa: un bloque de países reducía barreras entre sí en un momento en que otras economías avanzadas debatían nuevas barreras. El resultado es un mercado regional más conectado y más competitivo.

No se trata de valorar qué enfoque es mejor, sino de entender sus consecuencias prácticas. Un mercado regional más integrado puede ofrecer a sus empresas costes más bajos y un acceso más fácil a los clientes de los países vecinos, lo que refuerza su competitividad frente a compañías de otras zonas. Para un exportador o un importador europeo, eso significa que el entorno competitivo en Asia puede cambiar con el tiempo. La integración regional es una tendencia de fondo que merece seguimiento aunque no se participe en ella.

Qué supone para empresas europeas

Para las empresas europeas, la competencia y las oportunidades en la región cambiaban de escala. Quien compra o vende en Asia puede encontrarse con competidores locales que se benefician de reglas comunes, o con nuevas rutas de suministro. Conviene revisar los contratos y las cadenas de suministro con asesoramiento jurídico y de comercio exterior.

Esa revisión debería abarcar cuestiones prácticas: de dónde proceden los componentes, dónde se fabrica cada parte, qué contratos fijan precios o condiciones por país, y qué alternativas existen si cambian las reglas. También puede ser útil estudiar si la empresa podría aprovechar la nueva estructura, por ejemplo, instalando una parte de su producción o de su logística en la región. Son decisiones de calado, que requieren análisis cuidadoso y no deben tomarse por moda. Una consulta previa con el asesor de comercio exterior permite valorar riesgos, costes y plazos antes de comprometer recursos.

Los acuerdos comerciales reescriben las reglas del juego, incluso para quienes no son parte.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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