- El 14 de septiembre se firmó el acuerdo UE-China sobre indicaciones geográficas: 100 nombres de cada parte quedan protegidos en el otro mercado.
- La protección alcanza a traducciones y expresiones como «tipo», «estilo» o «imitación» que confundan al consumidor.
- Es una oportunidad para productores con denominación y un recordatorio de que la propiedad intelectual se protege país por país.
El 14 de septiembre de 2020 la Unión Europea y China firmaron un acuerdo bilateral para proteger mutuamente sus indicaciones geográficas, es decir, los nombres de productos agroalimentarios vinculados a un origen concreto. El acuerdo protege 100 indicaciones europeas en China y 100 chinas en la Unión, y prevé añadir otras 175 por cada parte cuatro años después de su entrada en vigor. Entre las europeas figura, según la prensa especializada, el cava. Se trata de un acuerdo político y comercial con efectos jurídicos, no de una simple declaración de intenciones.
Tras la firma, el acuerdo debía recibir todavía el consentimiento del Parlamento Europeo antes de poder celebrarse y entrar en vigor. Llega en un momento de tensiones comerciales entre bloques, y por eso se leyó como una señal de que Bruselas y Pekín seguían abiertos a pactos concretos. Para los productores, su valor es práctico: un nombre protegido no puede usarse libremente en el mercado chino por productos de otro origen.
Qué protege el acuerdo
Una indicación geográfica es el nombre de un producto cuya calidad o reputación se debe a su origen: un vino, un queso, un aceite. El acuerdo impide que ese nombre se utilice en productos que no procedan de la zona, y prohíbe también las traducciones o transliteraciones del nombre y el uso de expresiones como «clase», «tipo», «estilo» o «imitación» que lleven al consumidor a pensar que se trata del original.
Esa protección se pacta entre las dos partes, pero puede facilitar en la práctica que un productor europeo con nombre protegido reclame en China frente a usos engañosos, apoyándose en un marco reconocido en lugar de tener que litigar caso por caso sobre marcas. Que el acuerdo funcione dependerá de cómo lo apliquen las autoridades chinas y de la vigilancia que hagan los propios productores.
Más allá del vino
El efecto no se limita a los productos con denominación. Cualquier empresa que exporte o piense exportar a China se enfrenta a un problema de fondo: la propiedad intelectual se protege país por país y, en China, suele prevalecer quien registra primero. Una denominación de origen no sustituye el registro de la marca propia ni la vigilancia de falsificaciones, y ambas cosas requieren planificación. En China, además, conviene registrar la marca también en caracteres chinos, porque el consumidor suele reconocerla por su nombre local.
Por eso, quien vende productos con identidad geográfica o con marcas de valor debería estudiar su estrategia de protección antes de entrar o de ampliar su presencia, y no después de que aparezcan imitaciones. El coste de registrar a tiempo suele ser mucho menor que el de recuperar un nombre ocupado por otro, y la diferencia se nota especialmente en sectores con marcas reconocidas.
Qué conviene revisar
Los productores con denominación deberían comprobar si su nombre figura en la lista del acuerdo y, si no figura, si podría incorporarse en la ampliación prevista. Las asociaciones y consejos reguladores suelen ser el cauce adecuado para estas gestiones, que requieren un respaldo colectivo y no solo el de una empresa individual. En ese caso, el expediente suele prepararse con la autoridad nacional competente, que lo eleva a las instituciones europeas.
Las empresas sin denominación pueden revisar el estado de sus marcas en China, quién las distribuye y con qué contratos, y si sus proveedores conocen las reglas de etiquetado. Se trata de información general; para una estrategia de propiedad intelectual concreta conviene acudir a un especialista, en lugar de depender de soluciones genéricas. Cuanto antes se ordene la protección, menos riesgo hay de sorpresas.
Un nombre vale lo que valga la protección que lo respalda.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


