La UE reabre sus fronteras exteriores

Claves
  • El 1 de julio la Unión Europea empezó a reabrir sus fronteras exteriores a viajeros de una lista reducida de países con la epidemia controlada.
  • Para el turismo de Barcelona, que depende del visitante de larga distancia, la reapertura fue muy parcial.
  • El verano de 2020 confirmó que una cartera de clientes variada es una forma de seguro.

El 1 de julio de 2020 la Unión Europea empezó a reabrir sus fronteras exteriores a viajeros procedentes de una lista reducida de países en los que la epidemia estaba controlada. Era un paso importante para el turismo y para la movilidad internacional, pero no una vuelta a la situación anterior: la apertura era selectiva y estaba sujeta a revisión.

Para ciudades como Barcelona, que reciben visitantes de todo el mundo, la noticia se esperaba con interés, aunque también con cautela. Entre el anuncio de una apertura y la llegada real de turistas hay vuelos, reservas, confianza y condiciones de viaje que dependen de muchos factores, y los negocios que viven del visitante necesitaban saber hasta qué punto podían contar con ellos. La experiencia de aquellos meses enseñó que las expectativas conviene contrastarlas con reservas confirmadas.

Una reapertura selectiva

La UE no abrió sus fronteras exteriores a todo el mundo, sino a una lista reducida de países en los que la epidemia estaba bajo control. Es un criterio sanitario que podía cambiar con el tiempo, de modo que un país podía entrar o salir de la lista según su evolución. Para el viajero y para el sector turístico, esto significaba incertidumbre. Y la incertidumbre es, en sí misma, un coste para quien debe contratar, comprar y planificar con antelación.

Una lista que se revisa periódicamente obliga a planificar con flexibilidad. Un viajero que reserva con meses de antelación no sabe si, llegado el momento, su país seguirá en la lista, y un negocio turístico no puede garantizar cuántos clientes de cada procedencia recibirá. La respuesta razonable es ofrecer condiciones de cancelación claras y tener preparados distintos escenarios de ocupación. También ayuda comunicar con transparencia a los clientes las condiciones vigentes en cada momento.

El caso de Barcelona

Para el turismo de Barcelona, que depende en gran parte del visitante internacional de larga distancia, la reapertura fue muy parcial. Los visitantes que más gastan y más tiempo se alojan suelen venir de lejos, y justo esos mercados quedaban fuera de la lista o con viajes limitados. Hoteles, restaurantes y comercios del centro lo notaron. El efecto no se limitó a los alojamientos: se extendió a la restauración, al comercio, al transporte y al ocio.

Esto explica por qué la recuperación del turismo urbano iba a ser más lenta que la de otros destinos más ligados al visitante cercano o al turismo nacional. No es solo una cuestión de cuántos turistas llegan, sino de quiénes son: su gasto medio, su estancia y los sectores a los que benefician son diferentes según su origen. Un negocio debe saber a qué parte de esa demanda se dirige. Con esa información, puede decidir qué mercados priorizar y cuáles esperar.

No depender de un solo cliente

El verano de 2020 confirmó lo arriesgado de depender de un solo tipo de cliente. Un negocio con visitantes de muchos países, con clientela local y con distintas fuentes de ingresos soporta mejor un golpe así que otro concentrado en un segmento. Cuesta tiempo y esfuerzo ampliar la base de clientes, y es mejor hacerlo antes de necesitarlo. La experiencia del verano mostró que un negocio con una clientela variada tenía más opciones para ajustarse.

En la práctica, diversificar puede significar adaptar la oferta a la clientela cercana, explorar otras épocas del año, desarrollar canales de venta propios o buscar acuerdos con otras empresas. Son decisiones que requieren inversión y paciencia, y que conviene evaluar con realismo, con números y con el apoyo del asesor, para no comprometer la tesorería en un momento delicado. Pequeños pasos sostenidos suelen ser más eficaces que cambios bruscos.

Una cartera de clientes variada es una forma de seguro.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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