- Bruselas propone cerrar el procedimiento de déficit excesivo que España arrastraba desde 2009, al haber bajado del 3 % en 2018.
- La decisión definitiva corresponde a los ministros de Economía y Finanzas de la Unión, en un trámite que se considera formal.
- No es un cheque en blanco: España pasa al brazo preventivo de las reglas fiscales, con una deuda pública todavía elevada.
El 5 de junio de 2019, la Comisión Europea propuso formalmente cerrar el procedimiento de déficit excesivo abierto a España en 2009. La razón es que el país cerró 2018 con un déficit público del 2,5 % del PIB, por debajo del umbral máximo del 3 % que fijan las reglas europeas. La propuesta se presentó junto con las recomendaciones de política económica para cada país, dentro del semestre europeo.
El resultado de 2018 fue tres décimas peor que el objetivo del 2,2 % que Bruselas había marcado, pero suficiente para salir del procedimiento. La decisión final corresponde al Consejo, es decir, a los ministros de Economía y Finanzas de los Estados miembros, que podrían aprobarla en su reunión del 14 de junio. Se considera un trámite formal una vez que la Comisión lo ha propuesto.
Qué es el procedimiento de déficit excesivo
Es el mecanismo del Tratado que obliga a un Estado miembro a corregir un déficit público superior al 3 % del PIB, o una deuda pública que no se reduce al ritmo exigido. Se abre cuando se incumplen esos límites y se cierra cuando el déficit cae por debajo del umbral de forma que se espera duradera. Durante el procedimiento, el país recibe recomendaciones y plazos con los que debe cumplir.
España lo arrastraba desde 2009, cuando el déficit superó el 10 % del PIB tras la crisis. Su cierre pone fin a una década de seguimiento reforzado y deja a las cuentas españolas bajo el brazo preventivo, en el que no se vigila solo el déficit nominal, sino también el esfuerzo estructural, es decir, el que se hace al margen del ciclo económico.
Qué significa y qué no
El cierre es una buena noticia de credibilidad: indica que las cuentas públicas están de nuevo dentro de las reglas, algo que importa a los inversores, a los mercados y a los socios europeos. Para una empresa, no cambia directamente ningún impuesto ni ninguna norma, pero contribuye a un entorno de financiación estable para el Estado, y por extensión para el conjunto de la economía.
Tampoco supone margen para relajar la disciplina. La deuda pública española se sitúa en torno al 97 % del PIB, un nivel alto que limita la capacidad de reacción ante una nueva crisis, y España sigue con los presupuestos de 2018 prorrogados, sin cuentas nuevas aprobadas. Las reglas preventivas exigen mantener el esfuerzo, y eso condiciona las decisiones de gasto y de ingresos de los próximos años.
Qué conviene tener en cuenta
Para las empresas y las familias, la lectura útil es que el marco de estabilidad se mantiene: las decisiones fiscales futuras, sean cuales sean los partidos que gobiernen, se tomarán bajo reglas europeas que siguen vigilando el déficit y la deuda. Eso suele ir acompañado de una atención constante a los ingresos, es decir, a la fiscalidad, y a la eficiencia del gasto.
No hay que tomar decisiones con base en una propuesta que todavía debe confirmarse, pero sí conviene seguir cómo evolucionan los presupuestos, las reformas pendientes y las recomendaciones que acompañan a cada ciclo del semestre europeo. Para una planificación patrimonial o empresarial a largo plazo, la estabilidad de las reglas es un factor tan relevante como el nivel de los tipos. Esta nota es información general. Para el día a día de una empresa, lo más práctico es seguir las novedades presupuestarias que afecten a su sector, como ayudas, deducciones o cambios en cotizaciones, y revisarlas con el asesor cuando se publiquen, en lugar de basarse en expectativas que pueden cambiar con cada negociación política.
Salir del procedimiento de déficit es una buena noticia, pero la disciplina sigue siendo la regla.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


