Financiación pública para pymes y startups

Claves
  • Tres líneas de préstamos participativos sin garantías para pymes, empresas de base tecnológica y emprendedores de hasta 40 años.
  • El Ministerio de Industria aporta 98,5 millones y calcula que la financiación llegará a unos 500 proyectos empresariales.
  • Es financiación para crecer y no para sobrevivir: se paga según resultados y complementa el capital de los socios.

El 26 de octubre de 2018 el Consejo de Ministros autorizó la firma de tres convenios entre el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y la Empresa Nacional de Innovación (ENISA) para desarrollar en 2018 tres líneas de financiación mediante préstamos participativos: una para pymes, otra para empresas de base tecnológica y otra para jóvenes emprendedores. El Ministerio destinará a ello 98,5 millones de euros.

Se estima que las tres líneas darán cobertura a unos 500 proyectos empresariales innovadores impulsados por pymes y emprendedores. ENISA es una sociedad pública dependiente del Ministerio, que desde 1982 participa en la financiación de proyectos viables e innovadores, y es uno de los instrumentos más conocidos para las empresas que necesitan crecer y no encuentran fácilmente crédito bancario.

Las tres líneas

La línea para pymes concede entre 25.000 euros y 1,5 millones a proyectos que mejoren la competitividad y generen empleo, con un vencimiento máximo de nueve años y hasta siete de carencia. La línea para empresas de base tecnológica, con los mismos importes, se destina a proyectos cuyo resultado sea un avance tecnológico en productos, procesos o servicios, con un vencimiento máximo de siete años y hasta cinco de carencia.

La línea para jóvenes emprendedores ofrece entre 25.000 y 75.000 euros para proyectos impulsados por personas de hasta 40 años, con un vencimiento máximo de siete años y hasta cinco de carencia. En las tres líneas no se exigen garantías y el tipo de interés se fija en función de los resultados de la empresa beneficiaria, con un mínimo y un máximo.

Qué es un préstamo participativo

El préstamo participativo es una figura intermedia entre la deuda y el capital. Se devuelve como un préstamo, pero su retribución tiene una parte vinculada a los resultados de la empresa, lo que reduce la presión sobre la tesorería en los primeros años. Es habitual que sea subordinado, de modo que en caso de liquidación se cobra después de los acreedores ordinarios.

Su ventaja contable es que, a efectos de reducción de capital y de causas de disolución por pérdidas, se computa como patrimonio neto, por lo que refuerza la estructura financiera sin diluir a los socios. Esa característica explica que ENISA lo utilice como instrumento principal para financiar la creación y expansión de nuevos modelos de negocio escalables.

Por qué importa a las pymes

El tejido empresarial español está formado por pymes en un 99,8 %, que generan el 65 % del empleo, y el 95 % de ellas tiene menos de diez trabajadores. Esa dimensión reducida dificulta el acceso al crédito y la inversión en innovación, y por eso el Gobierno considera a ENISA un instrumento fundamental, tanto en la creación de empresas como en su expansión.

Para una pyme catalana o una startup de Barcelona, esta financiación se suma a otras vías, como las líneas de la agencia ACCIÓ, el crédito de las entidades bancarias o los fondos de capital riesgo. Cada una tiene requisitos distintos, y la elección depende del momento de la empresa, de su plan de negocio y de cuánto capital propio puedan aportar los socios.

Qué conviene revisar

Antes de pedir un préstamo participativo, conviene tener un plan de negocio sólido, estados financieros claros y una previsión realista de tesorería. ENISA analiza la viabilidad del proyecto, el equipo, la tecnología y el mercado, y los socios deben poder explicar bien qué aportan. Ordenar la documentación con tiempo acelera la tramitación.

También es útil comparar el coste total frente a otras alternativas, incluido el efecto sobre el balance, y revisar los pactos entre socios y las cláusulas de los contratos de financiación. Una empresa con varias opciones puede combinarlas para equilibrar deuda, capital y subvenciones, con ayuda de su asesor financiero.

La financiación pública no sustituye a un buen plan de negocio, pero puede ser la palanca para ponerlo en marcha.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

Una primera reunión no le compromete a nada.

Cuéntenos su situación. Le responderemos en menos de 24 horas laborables, con estricta confidencialidad.