- El 2 de agosto Apple se convirtió en la primera empresa estadounidense cotizada en alcanzar un valor de un billón de dólares.
- El valor de mercado refleja lo que los inversores están dispuestos a pagar en un momento dado, no lo que la empresa ganó ni lo que valdrá mañana.
- Un hito así invita a comprobar qué hay realmente en la cartera y cuánto depende de unos pocos nombres, no a perseguir el titular.
El 2 de agosto de 2018, Apple se convirtió en la primera empresa estadounidense cotizada en alcanzar un valor de mercado de un billón de dólares. La cifra, difícil de imaginar, dio la vuelta al mundo y se convirtió en símbolo del peso que habían adquirido las grandes compañías tecnológicas en los mercados financieros y en la vida cotidiana de millones de personas.
Un titular así tiene algo de espectáculo, pero también encierra información útil para quien administra un patrimonio o dirige una empresa. Habla de cómo se distribuye el valor en la economía, de hasta qué punto unos pocos nombres influyen en los índices bursátiles y de cuánta confianza han depositado los inversores en el futuro de determinados negocios. Entender qué significa realmente esa cifra ayuda a no dejarse llevar por la emoción del récord. Una cifra récord no dice nada sobre si la inversión es buena o mala para cada persona; solo informa de lo que otros están dispuestos a pagar.
Cuánto vale una empresa
El valor de mercado, o capitalización, es el precio de una acción multiplicado por el número de acciones. Refleja lo que los inversores están dispuestos a pagar por la empresa en un momento dado, no lo que esta ganó el año pasado ni lo que valdrá mañana.
Por eso cambia cada día, y a veces cada minuto. Si los inversores se vuelven más optimistas sobre los resultados futuros, el precio sube y con él la capitalización; si se muestran más cautelosos, ocurre lo contrario. No se trata de dinero que la empresa tenga en una caja, sino de una estimación colectiva de su valor, y esa estimación puede cambiar con rapidez ante una noticia, un resultado o un cambio de ánimo general. Por eso la capitalización es un termómetro del momento más que una medida de solidez.
Concentración y expectativas
Que una sola compañía alcance una cifra así muestra el peso creciente de las grandes tecnológicas en los índices bursátiles. También implica que los resultados de unas pocas empresas pueden influir mucho en la evolución de un índice y, con ello, en las carteras que dependen de él.
Quien invierte a través de fondos indexados o de productos ligados a un índice puede tener, sin saberlo, una parte considerable de su dinero en un puñado de empresas. Esa concentración no es un problema en sí misma mientras las cosas van bien, pero implica que un tropiezo en esos nombres tendría un efecto desproporcionado. Conocer cuánto pesan en la cartera es un primer paso para decidir si ese nivel de dependencia es el deseado. Los folletos y los informes periódicos de los fondos suelen detallar sus principales posiciones, y consultarlos lleva pocos minutos.
Una cuestión de diversificación
Para un inversor, estos hitos no son una invitación a comprar ni a vender, sino un motivo para comprobar qué hay realmente dentro de su cartera y cuánto depende de unos pocos nombres. Una cartera diversificada en sectores, geografías y tipos de activo reparte mejor el riesgo, y un asesor puede ayudar a revisar su composición.
La diversificación no consiste en acumular muchos productos, sino en que los que se tienen no dependan de los mismos factores. Dos fondos distintos pueden estar invirtiendo en las mismas empresas, y entonces la diversificación es solo aparente. Lo mismo ocurre cuando varios productos responden a un mismo factor, como un mismo sector, una misma moneda o una misma región. Revisar periódicamente la composición, con ayuda de un asesor independiente y con la mirada puesta en los objetivos y plazos de la familia, evita descubrir demasiado tarde que el riesgo estaba más concentrado de lo que parecía.
Las cifras récord invitan a mirar la composición de la cartera, no a perseguir el titular.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


