EE. UU. abandona el acuerdo nuclear con Irán

Claves
  • El 8 de mayo Trump anunció la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán y la vuelta de las sanciones.
  • Las sanciones estadounidenses tienen efecto extraterritorial y obligaron a empresas europeas a salir del país.
  • Antes de entrar en un mercado sensible conviene valorar la seguridad jurídica y cómo salir sin grandes pérdidas.

El 8 de mayo de 2018, el presidente Trump anunció la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán y la vuelta de las sanciones. La decisión tuvo consecuencias inmediatas para las empresas europeas que habían empezado a trabajar en el país, y varias de ellas se vieron obligadas a salir. Lo que parecía una oportunidad comercial se convertía, de golpe, en un terreno de riesgo jurídico y político.

El episodio no se limitó a una disputa diplomática. Mostró cómo una decisión política tomada en Washington podía alterar los planes de compañías que ni siquiera eran estadounidenses, y cómo los contratos firmados con buena fe podían quedar en suspenso de un día para otro. Para cualquier empresario con vocación internacional, fue una lección sobre los límites de la planificación en mercados sujetos a tensiones geopolíticas. Y también para los asesores que acompañan a esas empresas, que deben valorar con ellas qué ocurre cuando el entorno jurídico se transforma.

Sanciones con efecto extraterritorial

Las sanciones estadounidenses no solo afectan a las empresas de Estados Unidos: por el papel central del dólar y del sistema financiero norteamericano, pueden alcanzar también a compañías de otros países que operen con las partes sancionadas. Por eso varias firmas europeas optaron por abandonar el mercado iraní.

Este alcance se explica por la forma en que funciona el comercio mundial. Buena parte de los pagos internacionales pasa, de un modo u otro, por el sistema financiero de Estados Unidos o se expresa en dólares, de manera que una empresa que quiera seguir operando con ese sistema difícilmente puede ignorar sus normas. El resultado es que una sanción nacional adquiere, en la práctica, un efecto mucho más amplio que el de sus fronteras. Por eso las compañías europeas con operaciones internacionales siguen con atención las decisiones de Washington, aunque no tengan ni una sola oficina en Estados Unidos.

El riesgo político como coste

Las empresas que habían invertido o firmado contratos en Irán se encontraron con la necesidad de cancelarlos o reorientarlos. La lección es que un acuerdo internacional puede cambiar con un cambio de gobierno, y que operar en un país sujeto a ese tipo de decisiones añade un riesgo que no figura en ningún balance. Es un coste real, aunque no se contabilice, y quien lo ignora acaba descubriéndolo en el peor momento.

Ese riesgo no se mide solo con la probabilidad de que algo ocurra, sino con la magnitud de lo que se pierde si ocurre. Una empresa que ha adaptado su producción, formado a su personal y comprometido recursos a largo plazo para un mercado concreto puede tener muy poco margen de maniobra cuando las reglas cambian. Por eso conviene preguntarse, antes de entrar, cuánto se podría perder en el peor escenario razonable. Esa pregunta, hecha con honestidad y con cifras, ordena muchas decisiones posteriores.

Qué conviene preguntarse

Antes de entrar en un mercado sensible, el empresario puede valorar la solidez del marco jurídico, la exposición a sanciones de terceros países y la posibilidad de salir sin grandes pérdidas. Incluir cláusulas de fuerza mayor o de terminación en los contratos y consultar con asesoría jurídica especializada reduce el riesgo. Una cláusula bien redactada no evita el conflicto, pero deja claro quién asume qué cuando las circunstancias cambian.

También es útil revisar con el banco y con la aseguradora qué operaciones pueden verse afectadas por sanciones internacionales, ya que algunas entidades restringen servicios en determinados países, aunque la actividad sea legal en el propio. Escalonar la inversión, evitar depender de un único cliente o socio y mantener un plan de salida actualizado son hábitos que cuestan poco y pueden marcar la diferencia en un momento delicado. Quien las ha preparado en tiempos tranquilos reacciona con orden; quien no, improvisa bajo presión.

Un buen negocio en un mercado difícil exige saber de antemano cómo se sale de él.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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