- El 17 de abril el FMI estimó que la economía mundial creció un 3,8 % en 2017 y prevé un 3,9 % en 2018 y 2019.
- Los riesgos se inclinan a la baja: entre ellos, las tensiones comerciales y un endurecimiento brusco de las condiciones financieras.
- Con un ciclo ya largo y tipos al alza, conviene preparar escenarios y revisar la dependencia de la financiación barata.
El 17 de abril de 2018 el Fondo Monetario Internacional presentó su informe de perspectivas de la economía mundial, con motivo de las reuniones de primavera con el Banco Mundial. El FMI calcula que la economía mundial creció un 3,8 % en 2017 y prevé un 3,9 % tanto en 2018 como en 2019, cifras que coinciden con las de su actualización de enero.
Las economías avanzadas seguirían creciendo por encima de su potencial este año y el próximo, antes de desacelerarse. Las economías emergentes y en desarrollo, por su parte, acelerarían su crecimiento antes de estabilizarse. Es un panorama positivo en conjunto, pero el informe pone el acento en que los riesgos son ahora mayores que hace unos meses.
Un crecimiento amplio, pero con matices
El crecimiento actual es amplio, porque la mayoría de las economías avanzan al mismo tiempo, y se apoya en un repunte del comercio mundial y de la inversión, y en unas condiciones financieras todavía favorables. El impacto de la reforma fiscal de Estados Unidos es otro factor citado por el Fondo como impulso adicional a corto plazo.
Pero el propio informe subraya que ese impulso no es indefinido. A medio plazo, la expansión se moderará y algunos efectos, como el de los recortes de impuestos en Estados Unidos, se irán diluyendo. Para una empresa, esto implica que un buen entorno de demanda no debería usarse como base para compromisos de gasto que no se puedan revertir. Conviene recordar también que las previsiones del Fondo se actualizan varias veces al año, y que cambios en el comercio, en los tipos o en los precios de la energía pueden modificarlas con relativa rapidez.
Los riesgos
El FMI señala que los riesgos se inclinan a la baja, tanto a corto como a medio plazo. Entre ellos figuran las tensiones comerciales entre grandes economías, que pueden frenar el comercio y la inversión, y la posibilidad de un endurecimiento brusco de las condiciones financieras si la inflación estadounidense sorprende al alza y obliga a subir los tipos más deprisa de lo previsto. El Fondo reúne a 189 países y publica sus previsiones con un amplio equipo de economistas; aun así, no es infalible, y sus cifras deben leerse como un escenario razonable, no como un resultado asegurado.
En un entorno de deuda elevada en muchos países, una subida rápida de los tipos de interés puede tensionar a quienes necesitan refinanciar. Y las tensiones comerciales afectan sobre todo a las empresas con cadenas de suministro internacionales o con una alta dependencia de un solo mercado de exportación. En un contexto de deuda elevada, tanto pública como privada, en muchos países, la sensibilidad a los tipos es mayor que en ciclos anteriores, un factor que los analistas siguen con atención.
Qué conviene revisar
Para la empresa, resulta útil preparar escenarios de ventas y costes con distintas hipótesis de crecimiento, de aranceles y de tipos de interés, y comprobar la resistencia de la tesorería en el caso adverso. También conviene conocer la exposición a mercados o proveedores concentrados.
Para las familias con ahorro, la lectura es similar: una expansión larga no impide episodios de volatilidad. La diversificación y la adecuación al plazo y al riesgo de cada persona siguen siendo la base de cualquier planificación. Esta información es de carácter general y no es una recomendación de inversión; consulte con su asesor. Una recomendación práctica es separar el escenario base, que sirve para el presupuesto, de las alertas, que sirven para vigilar: si se alcanza cierto umbral, por ejemplo en tipos o en demanda, se activa un plan previamente definido.
Las previsiones del FMI sirven para orientarse, no para dar por hecho el futuro.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


