Listas de aranceles entre EE. UU. y China

Claves
  • El 3 de abril EE. UU. publicó una lista de productos chinos por 50.000 millones de dólares sujetos a posibles aranceles.
  • Al día siguiente China respondió con su propia lista: ninguna de las partes pensaba quedarse quieta.
  • Mientras la amenaza sea solo una lista, conviene calcular el efecto en el margen de cada producto y preparar la respuesta.

El 3 de abril de 2018, Estados Unidos publicó una lista de productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares sujetos a posibles aranceles. Al día siguiente, China respondió con su propia lista. Todavía no se aplicaba ningún arancel nuevo, pero el cruce de listas dejaba claro que la tensión comercial entre las dos mayores economías del mundo iba en serio y que ninguna de las partes pensaba quedarse quieta.

Para las empresas, el episodio importaba por lo que anticipaba. Una lista de productos es una advertencia concreta: señala qué sectores podrían verse afectados y obliga a quienes comercian con ellos a preguntarse qué harían si la amenaza se hiciera realidad. Aunque no todas las empresas vendan directamente en esos mercados, muchas forman parte de cadenas de valor que sí pueden notar el efecto. Por eso conviene seguir estas noticias con atención aunque la empresa no figure en ninguna de las listas.

Una escalada por listas

Publicar una lista de productos no equivale a aplicar el arancel: es un paso previo que abre un periodo de negociación y de presión. Aun así, la respuesta china, apenas un día después, mostró que ninguna de las dos partes pensaba quedarse quieta.

En este tipo de pulsos, cada gesto tiene un doble destinatario: la otra parte y la opinión pública propia. Anunciar una lista permite mostrar firmeza sin comprometerse todavía a aplicarla, y mantiene abierta la puerta al acuerdo. Pero también puede encadenar réplicas, de modo que lo que empezó como una advertencia termina convirtiéndose en una dinámica de acción y reacción difícil de detener. En ese escenario, las empresas pasan a ser, sin quererlo, parte del terreno de juego.

Incertidumbre para las empresas

Mientras los aranceles solo son posibles, las empresas no saben si deberán pagarlos. Esa incertidumbre es costosa por sí misma: dificulta fijar precios, negociar contratos y decidir inversiones. Quien importa o exporta bienes de los sectores afectados queda en una posición incómoda. Y no solo ellos: también lo están quienes dependen de ellos como proveedores o clientes.

La dificultad está en que no existe una decisión correcta única. Adelantar pedidos puede ser un error si el arancel no llega; esperar puede serlo si llega de golpe. Cambiar de proveedor tiene costes de calidad, de plazos y de relación comercial. Ante esa disyuntiva, la respuesta más razonable suele ser ganar información y flexibilidad sin comprometerse a un cambio irreversible demasiado pronto. Eso incluye hablar con los clientes sobre posibles revisiones de precios y explorar, sin urgencia, alternativas de suministro.

Escenarios y márgenes

Una práctica sensata es calcular qué ocurriría con el margen de cada producto si el arancel se aplicara y se trasladara total o parcialmente al precio. Con esos escenarios sobre la mesa, es más fácil negociar con clientes y proveedores y decidir con tiempo, en lugar de reaccionar cuando la medida ya está en vigor. Es un ejercicio que puede hacerse con los datos que la empresa ya tiene, y cuyo resultado sirve también para otras decisiones.

Para hacerlo bien conviene distinguir tres casos: que el arancel se absorba en el margen, que se reparta con el cliente o que se traslade por completo al precio. En cada caso, la empresa puede estimar el efecto sobre su rentabilidad y sobre sus ventas. Con esa información, un asesor de comercio exterior puede ayudar a identificar alternativas, desde otros orígenes de abastecimiento hasta otros mercados de venta. Cada alternativa tiene sus propios costes y riesgos, que conviene comparar antes de decidir.

Cuando una amenaza comercial es todavía solo una lista, es el mejor momento para preparar la respuesta.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

Una primera reunión no le compromete a nada.

Cuéntenos su situación. Le responderemos en menos de 24 horas laborables, con estricta confidencialidad.