La inflación de EE. UU. sorprende y sube el bono

Claves
  • El 14 de febrero se supo que los precios al consumo en EE. UU. subieron un 2,1 % anual en enero, frente al 1,9 % esperado.
  • La rentabilidad del bono a diez años subió hasta cerca del 2,9 %, el nivel más alto desde enero de 2014.
  • Tipos más altos encarecen la financiación y afectan a la valoración de los activos: conviene revisar deuda variable y plazos.

El 14 de febrero de 2018 se publicó el índice de precios de consumo de Estados Unidos correspondiente a enero. Los precios subieron un 2,1 % en tasa anual, frente al 1,9 % que esperaban los analistas, y la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó un 1,8 %, también una décima por encima de lo previsto.

La reacción se vio sobre todo en el mercado de deuda. El bono estadounidense a diez años pasó de rentabilidades en torno al 2,8 % a cerca del 2,9 %, su nivel más alto desde enero de 2014. La lectura fue clara: si los precios suben más de lo esperado, la Reserva Federal podría subir los tipos de interés con más rapidez. Y esto, tras las turbulencias de la primera semana de febrero, mantuvo atentos a los mercados.

Qué mide el IPC

El índice de precios de consumo mide la evolución del precio de una cesta representativa de bienes y servicios. La tasa anual compara con el mismo mes del año anterior. La inflación subyacente excluye los componentes más volátiles, como la energía y los alimentos, y sirve para ver la tendencia de fondo.

Para la Reserva Federal, el objetivo de inflación es del 2 % a medio plazo. Una inflación que se acerca o supera ese nivel, con un mercado laboral fuerte, es un argumento para endurecer la política monetaria. Por eso un dato mensual puede mover los tipos a largo plazo en pocas horas, aunque, como advertían los analistas, un solo mes no define una tendencia. Al margen de la reacción puntual, la pregunta de fondo es si la inflación seguirá subiendo, y para responderla los analistas observan los salarios, los precios de la energía y las expectativas de inflación de empresas y consumidores.

Del bono a la economía real

La rentabilidad del bono a diez años es una referencia para muchos otros tipos: hipotecas, préstamos a empresas, emisiones de deuda corporativa y valoración de acciones. Cuando sube, los precios de los bonos ya emitidos bajan, y los nuevos préstamos tienden a ser más caros. Es un mecanismo básico, pero con consecuencias amplias.

En Europa el efecto no es automático, pero existe. Los mercados de deuda están conectados, y los movimientos de los bonos estadounidenses suelen contagiar, con distinta intensidad, a los europeos. Para las empresas y las familias de la zona euro, los tipos que importan siguen siendo los del Banco Central Europeo, pero conviene observar lo que ocurre al otro lado del Atlántico. Para el ahorrador, la subida de los tipos tiene dos caras: mejora la rentabilidad de nuevas inversiones en renta fija, pero reduce el valor de mercado de los bonos ya adquiridos, sobre todo si tienen vencimientos largos.

Qué conviene revisar

En la empresa, un buen punto de partida es hacer inventario de la deuda: qué parte es a tipo variable, a qué referencia está ligada y cuándo vence. Si hay refinanciaciones previstas, puede ser útil valorar con la entidad cómo cambiarían las condiciones con unos tipos más altos.

Para las carteras de ahorro, conviene conocer la sensibilidad de la parte de renta fija a las subidas de tipos, porque las carteras con vencimientos largos suelen sufrir más. Estas notas son información general, no una recomendación de inversión; para decisiones concretas, consulte con su asesor. En cualquier caso, conviene separar el ruido de corto plazo de las decisiones estructurales: un dato mensual no es motivo para cambiar la estrategia financiera, pero sí para comprobar que sigue siendo coherente.

Cuando suben los tipos, la financiación deja de ser un detalle y vuelve a ser una decisión.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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