España fija su estrategia exportadora a diez años

Claves
  • Es la primera estrategia a diez años para internacionalizar la economía española, concretada en planes de dos años.
  • Define seis áreas de actuación, entre ellas ayudar a las empresas a crecer de tamaño y atraer inversión extranjera de alto valor añadido.
  • Para una pyme, la oportunidad está en conocer qué apoyos y financiación existen antes de decidir exportar.

El 8 de septiembre de 2017 el Consejo de Ministros aprobó la Estrategia de Internacionalización de la Economía Española 2017-2027 y el Plan de Acción Bienal 2017-2018 incluido en ella, y dispuso su remisión a las Cortes Generales. Es la primera vez que se elabora una estrategia a diez años, concebida como un marco de planificación a largo plazo que se concreta en planes bienales, adaptados a las circunstancias del comercio mundial en cada momento.

El programa identifica áreas y sectores con gran potencial de expansión exterior, con el consiguiente efecto de arrastre sobre el conjunto de la economía. Los planes incorporan medidas concretas para apoyar a los exportadores y atraer inversión hacia España, en colaboración con otras instituciones y con el sector privado. En la misma reunión, el Gobierno aprobó también un plan de apoyo a la competitividad del comercio minorista. Como estrategia, no crea derechos directos para las empresas: su valor depende de cómo se traduzca en convocatorias, instrumentos financieros y servicios concretos.

Las seis áreas de actuación

La estrategia señala seis líneas: un apoyo cada vez más adaptado al perfil y a las necesidades de cada empresa, que favorezca su aumento de tamaño; la incorporación de innovación, tecnología, marca y digitalización a los procesos de internacionalización; el desarrollo del capital humano; el aprovechamiento de las oportunidades de la política comercial común y de las instituciones financieras y organismos multilaterales; la captación y consolidación de inversión extranjera de alto valor añadido; y el refuerzo de la coordinación entre todos los actores públicos y privados.

Entre esas líneas destaca la referencia al tamaño. Las empresas españolas son, en promedio, de menor dimensión que las de otros países europeos comparables, y crecer es casi una condición para competir fuera: exportar con regularidad exige estructura comercial, financiación, conocimiento de cada mercado y capacidad para soportar los ciclos de pago más largos. El capital humano incluye la formación en idiomas, en gestión del comercio exterior y en competencias digitales, algo que la propia empresa puede empezar a trabajar sin esperar ninguna ayuda.

Más empresas exportadoras

El texto recoge medidas para aumentar la base de empresas que exportan con regularidad, con actuaciones distintas según el tamaño de cada una, como el refuerzo de los programas del ICEX. También busca diversificar y consolidar los mercados de destino y asegurar el apoyo financiero a las operaciones de internacionalización mediante instrumentos relacionados con el FIEM, CESCE, COFIDES y el ICO.

Estos nombres designan herramientas muy distintas. El ICEX asesora y promociona; CESCE asegura los riesgos comerciales y políticos de la exportación; COFIDES financia proyectos de inversión de empresas españolas en el exterior; el ICO canaliza financiación; y el FIEM aporta financiación en condiciones favorables a proyectos en terceros países. Conocer cuál sirve a cada necesidad ahorra tiempo y errores.

Qué conviene revisar

Una pyme que se plantea exportar debería empezar por una pregunta sencilla: qué ofrece de diferente y a qué mercado, antes de preguntarse qué ayuda existe. Conocer los instrumentos disponibles, desde el asesoramiento hasta el seguro de crédito a la exportación, permite dimensionar el riesgo de cada operación, sobre todo el de impago, que es el que más suele sorprender a quien se estrena en mercados lejanos.

Las empresas que ya exportan pueden revisar su dependencia de uno o pocos mercados, la cobertura de sus riesgos de impago y de divisa, y el cumplimiento de los requisitos aduaneros y fiscales de cada destino. Y quienes piensen en abrir filiales fuera o en recibir inversión extranjera deberían cuidar desde el principio el marco contractual y fiscal: un buen diseño evita después costes y litigios.

Exportar es una decisión de largo plazo: la estrategia fija el marco, pero la preparación de cada empresa marca la diferencia.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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