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La COP30 de Belém triplica la ayuda a la adaptación y esquiva el petróleo

Por Pearson Specterlunes, 24 de noviembre de 20253 min de lectura

La cumbre del clima de Belém (Brasil) terminó el 22 de noviembre de 2025 con un acuerdo para triplicar la financiación de la adaptación, pero sin una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles.

Foto: Xuthoria · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 (recortada)

La 30.ª conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, la COP30, se celebró en Belém, a las puertas de la Amazonia brasileña, y terminó el 22 de noviembre de 2025, un día más tarde de lo previsto. Los casi doscientos países participantes aprobaron un paquete de decisiones bautizado como «mutirão global», una palabra de origen indígena que significa esfuerzo colectivo.

Qué se acordó

La decisión central pide triplicar la financiación destinada a la adaptación al cambio climático, la que ayuda a los países a protegerse de sequías, inundaciones y olas de calor, para 2035, cinco años más tarde de lo que pedían los países más vulnerables. También se aprobaron indicadores para medir los avances en adaptación y un mecanismo sobre la transición justa para los trabajadores y las regiones afectadas.

Lo que no entró en el texto fue una hoja de ruta para abandonar los combustibles fósiles, que defendían la Unión Europea, varios países latinoamericanos y muchas islas, y que bloquearon los grandes productores de petróleo. Como salida, la presidencia brasileña anunció que elaboraría dos hojas de ruta voluntarias, una sobre combustibles fósiles y otra sobre deforestación, a las que se sumaron más de ochenta países.

Un contexto difícil

La cumbre se celebró sin delegación oficial de Estados Unidos, que había anunciado su salida del Acuerdo de París, y con muchos países por detrás de sus compromisos de reducción de emisiones. Las Naciones Unidas reconocieron que el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 grados respecto a la era preindustrial se superará, al menos temporalmente.

Qué supone para una empresa

Aunque las cumbres no cambian de un día para otro las obligaciones de las empresas, marcan la dirección de la regulación. En Europa, el mercado de derechos de emisión, el ajuste en frontera por carbono y las obligaciones de información sobre sostenibilidad, aunque simplificadas en 2025, siguen siendo la referencia para la industria, el transporte y la energía.

Conviene conocer la huella de carbono de la propia actividad y de los proveedores, porque los grandes clientes y los bancos la piden cada vez más, y revisar los riesgos físicos del clima, como sequías o calor extremo, sobre instalaciones y cadenas de suministro. Consulte con su asesor cómo afecta a su sector.

El clima se negocia por consenso; sus efectos, en cambio, no esperan a nadie.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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