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Europa se reúne de urgencia por Ucrania

Por Pearson Specterlunes, 17 de febrero de 20253 min de lectura

El 17 de febrero Macron reunió en el Elíseo a los principales líderes europeos tras el acercamiento entre Washington y Moscú. Qué está en juego para empresas y familias.

El lunes 17 de febrero de 2025, el presidente francés, Emmanuel Macron, reunió en el Palacio del Elíseo a un grupo de dirigentes europeos en una cita convocada con poca antelación. Acudieron, entre otros, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el canciller alemán, Olaf Scholz, el primer ministro británico, Keir Starmer, y los jefes de Gobierno de Polonia, Italia, Países Bajos, Dinamarca y España.

El motivo era el giro de Washington. Días antes, Donald Trump y Vladimir Putin habían hablado por teléfono, y en Europa y en Kiev creció el temor a que una negociación sobre el fin de la guerra se decidiera sin ellos. La reunión fue un intento de coordinar posiciones y de mostrar que Europa quiere tener voz en cualquier acuerdo que afecte a la seguridad del continente.

Una cita para no quedar al margen

La guerra de Ucrania está a punto de cumplir tres años y ha condicionado desde entonces la economía europea: los precios de la energía, las cadenas de suministro, los presupuestos de defensa y el régimen de sanciones contra Rusia. Que Europa soportara buena parte de las consecuencias y no estuviera en la mesa donde podía discutirse la solución resultaba difícil de aceptar para las capitales más implicadas.

La reunión de París no fue una cumbre formal ni un órgano con poder de decisión, sino una consulta de urgencia entre gobiernos. Su valor está en la señal: Europa quiere definir su propia posición antes de que otros la definan por ella. Los detalles de cualquier acuerdo, si llega, dependerán de negociaciones que todavía no han empezado. Es, además, un mensaje hacia dentro: la Unión Europea lleva tiempo debatiendo cómo reforzar su autonomía estratégica, y episodios como este tienden a acelerar esas discusiones.

Qué puede cambiar para las empresas

Tres frentes pueden moverse según cómo evolucione la diplomacia. El primero son las sanciones: el régimen de la Unión Europea contra Rusia se prorroga por periodos de seis meses y exige unanimidad de los Estados miembros, de modo que cualquier cambio de postura tiene efectos directos en las empresas que exportan, financian o compran en los sectores afectados. Cada nueva prórroga ha mostrado que el equilibrio entre los países no es sencillo, y un eventual acuerdo de paz abriría también el debate sobre qué sanciones se mantienen y cuáles se levantan.

El segundo es la energía. Desde el 1 de enero de 2025 ya no transita gas ruso por Ucrania hacia la Unión Europea, y los precios del gas y de la electricidad siguen siendo sensibles a las noticias geopolíticas. El tercero es la defensa: el debate sobre quién paga la seguridad europea puede traducirse en más gasto público, en contratos y en cambios de prioridades presupuestarias.

En épocas de incertidumbre geopolítica, lo útil es tener preparados los escenarios antes de que se concreten.

Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.

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