El 18 de marzo de 2022 se conoció la carta en la que Pedro Sánchez respalda el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Qué dice, quién ha reaccionado y qué implica para el gas y las empresas.

El 18 de marzo de 2022 el Gabinete Real de Marruecos hizo público el contenido de una carta de Pedro Sánchez al rey Mohamed VI, fechada el 14 de marzo, en la que el presidente del Gobierno respalda el plan de autonomía que Rabat presentó en 2007 para el Sáhara Occidental. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirmó la información ese mismo día en Barcelona. El texto completo no se conoció en España hasta el miércoles 23 de marzo, cinco días después.
Qué dice la carta
En la carta, España considera la propuesta marroquí de autonomía de 2007 la base más seria, creíble y realista para resolver el conflicto, se compromete a evitar acciones unilaterales y a construir una relación basada en la transparencia, y plantea cooperar en la gestión de los flujos migratorios en el Mediterráneo y el Atlántico. Según ese plan, el Sáhara Occidental seguiría bajo soberanía marroquí con ciertas competencias transferidas.
Hasta ahora, la posición oficial de España era apoyar una solución política mutuamente aceptable para las partes, en el marco de Naciones Unidas. El Frente Polisario, que reclama un referéndum de autodeterminación, ha rechazado siempre el plan de autonomía. Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el territorio en diciembre de 2020, y en las semanas previas Washington y Berlín habían respaldado el plan, con formulaciones menos firmes que la de la carta, según la prensa.
La carta llega además tras la crisis diplomática con Marruecos abierta en la primavera de 2021, cuando España acogió al líder del Polisario, Brahim Ghali. Rabat había retirado a su embajadora en Madrid, que regresó a su puesto tras casi diez meses de ausencia.
Las reacciones
El 19 de marzo Argelia, que respalda al Polisario, llamó a consultas a su embajador en Madrid con efecto inmediato, y su Ministerio de Exteriores se declaró muy sorprendido por el cambio de posición. Fuentes del Gobierno español respondieron que Argelia era un socio estratégico, prioritario y fiable y que se la había informado de antemano; Argel lo desmintió el 20 de marzo. El Frente Polisario acusó al Gobierno de ceder al chantaje de Marruecos.
En España, el cambio tampoco pasó sin críticas. El 23 de marzo Albares compareció en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. Según la prensa, casi todos los grupos de la oposición, incluidos los socios parlamentarios del Gobierno (ERC, EH Bildu y PNV), rechazaron el fondo y las formas; Unidas Podemos, socio de coalición, defendió la autodeterminación del pueblo saharaui, y el PP y Ciudadanos pidieron explicaciones y que el Parlamento hubiera sido consultado. Albares defendió que el giro desbloquea la relación con Marruecos y reiteró que Argelia es un socio fiable. Sánchez no compareció; ese mismo día viajó a Ceuta y Melilla.
El gas y las empresas
Argelia es el principal proveedor de gas natural de España. En noviembre de 2021 cerró el gasoducto del Magreb, que atravesaba Marruecos, y mantiene el de Medgaz, que llega directamente a España. El 21 de marzo la vicepresidenta Nadia Calviño aseguró que Argelia seguirá suministrando gas de forma estable y que ambos países mantienen un diálogo constante. España ha aumentado además sus compras de gas natural licuado a Estados Unidos, en pleno encarecimiento de la energía por la guerra de Ucrania.
Para quien tenga negocios o contratos con Argelia o con Marruecos, el cambio añade incertidumbre diplomática. Conviene revisar las cláusulas de fuerza mayor, de cambio de circunstancias, de ley aplicable y de resolución de controversias de los contratos internacionales, y seguir las comunicaciones oficiales sobre comercio y suministro energético. Esta nota es informativa y no valora la decisión. Consulte con su asesor jurídico cómo afecta a su caso.
Un cambio de posición diplomática no se queda solo en la diplomacia.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


