Uber debutó en Wall Street el 10 de mayo de 2019 a 45 dólares por acción y cerró su primera sesión un 7,6 % por debajo, seis semanas después que Lyft. Qué dicen las cifras de dos empresas que aún pierden dinero.

Uber Technologies empezó a cotizar en la Bolsa de Nueva York el viernes 10 de mayo de 2019, después de fijar el día anterior el precio de su oferta pública de venta en 45 dólares por acción. Abrió a 42 dólares y cerró la sesión en 41,57, un 7,6 % por debajo del precio de salida. Seis semanas antes, el 29 de marzo, había debutado su rival Lyft en el Nasdaq. Según la agencia AP, la de Uber fue la mayor salida a bolsa en Estados Unidos desde la de Alibaba en 2014, y las dos compañías siguen perdiendo dinero.
Qué pasó
Uber vendió 180 millones de acciones a 45 dólares, en la parte baja del intervalo de 44 a 50 dólares que había planteado, y obtuvo unos 8.100 millones de dólares. A ese precio la compañía se valoraba en torno a 82.000 millones, una cifra inferior a los 100.000 o 120.000 millones de los que se había hablado meses antes, aunque superior a los 72.000 millones en que la habían valorado sus inversores privados.
Lyft había fijado el 28 de marzo un precio de 72 dólares por acción, por encima de la horquilla inicial de 62 a 68 dólares, y recaudó unos 2.300 millones con una valoración de 24.300 millones. En su primera sesión subió en torno a un 9 %. Desde entonces ha caído: el 9 de mayo, víspera del debut de Uber, cotizaba más de un 20 % por debajo de los 72 dólares.
Empresas que crecen, pero pierden dinero
Los folletos de las dos compañías muestran el mismo patrón. Lyft ingresó unos 2.200 millones de dólares en 2018 y perdió 911 millones, frente a los 688 millones de pérdidas del año anterior. Uber ingresó 11.300 millones, un 42 % más, con una pérdida operativa cercana a los 3.000 millones, y reconoce en su folleto que ha tenido pérdidas importantes desde su origen y que podría no llegar a ser rentable. Según la agencia AP, ha perdido unos 9.000 millones desde su fundación.
Quienes defienden estas valoraciones apuntan al tamaño del negocio: Uber contabilizó 5.200 millones de viajes en 2018 y cerca de 50.000 millones de dólares en reservas brutas, de las que solo una parte son ingresos propios, y los dos grupos siguen creciendo. Los escépticos señalan que ese crecimiento se ha comprado con pérdidas y que el negocio depende de regulaciones locales: en Barcelona, por ejemplo, un decreto de la Generalitat sobre los VTC llevó a Uber y a Cabify a suspender su servicio a finales de enero.
Qué conviene entender
El precio de una salida a bolsa lo fijan la empresa y los bancos colocadores en función de la demanda que detectan antes del debut; la cotización del primer día mide, sobre todo, cómo reacciona el mercado ese día. Una subida o una bajada inicial no dice si la compañía será rentable ni cuánto valdrá dentro de unos años.
Las valoraciones de empresas que aún no ganan dinero descansan en beneficios futuros, por lo que suelen ser más sensibles a los cambios en los tipos de interés y en el ánimo del mercado que las de compañías con beneficios estables. También conviene recordar que los accionistas previos suelen quedar sujetos a plazos en los que no pueden vender, de modo que la oferta de acciones puede cambiar cuando esos plazos terminan.
Para una familia o una empresa con carteras o fondos que incluyan este tipo de valores, lo útil es saber cuánta exposición hay a compañías sin beneficios, qué criterios usa la gestora para incluirlas y cómo encajan en los objetivos y los plazos de cada cartera. Consulte con su asesor cómo aplicarlo a su caso.
Salir a bolsa es una forma de financiarse, no una prueba de rentabilidad.
Este artículo es información general. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni de inversión, y no tiene en cuenta las circunstancias particulares de nadie.


